Un blog a la deriva

26 Jun

Desde hace muchos años no escribo en el blog como al principio. Es evidente que ya no le dedico tanto tiempo, ya sea por apatía (¿será la edad?) o porque creo que no tengo nada interesante que contar (por muchas cosas que pasen) y lo dejo a su suerte.

Por una parte ya no hablo de detalles informáticos, políticos, frases que me gustan… simplemente por dejadez. Por otro lado (y quizás sea bueno), no tengo la necesidad imperiosa de escribir para desahogarme, algo que empecé a hacer cuando puntualmente los sentimientos se desbordaban y necesitaba dejarlos en algún lugar fuera de mi cabeza.

Con los años uno se va conociendo mejor y he sabido que sólo escribo cosas realmente trabajadas cuando estoy triste, puesto que ésa es la gasolina que me inspira. Nunca he sido capaz de canalizar la alegría para plasmarla en escritos “bonitos”. Pensé que podría, pero claramente no llegué a encontrar la manera.

He pensado muchas veces en obligarme a escribir algo. Es más, tengo en un fichero de texto alguna idea (a veces palabras sueltas) para desarrollar. Pero no creo que vaya a salir nada que merezca la pena porque no tengo facilidad para transmitir. Y noto que algo fluye y merece la pena cuando en momentos más emocionales, por así decirlo, releo cosas antiguas y soy capaz de sentir lo que sentía en aquel instante. En ocasiones se me ponen los pelos de punta porque son recuerdos que están enterrados profundamente, mucho más si son cosas que llegué a escribir en Tumblr hace quizás ocho, diez años. Por suerte pocas veces se me ocurre hacer algo así.

Esto quizás solo sea otra entrada sin sentido. O puede servir de pistoletazo de salida para escribir las cinco cosas sueltas que llevan guardadas en un fichero de texto muchos meses.

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