Un blog a la deriva

26 Jun

Desde hace muchos años no escribo en el blog como al principio. Es evidente que ya no le dedico tanto tiempo, ya sea por apatía (¿será la edad?) o porque creo que no tengo nada interesante que contar (por muchas cosas que pasen) y lo dejo a su suerte.

Por una parte ya no hablo de detalles informáticos, políticos, frases que me gustan… simplemente por dejadez. Por otro lado (y quizás sea bueno), no tengo la necesidad imperiosa de escribir para desahogarme, algo que empecé a hacer cuando puntualmente los sentimientos se desbordaban y necesitaba dejarlos en algún lugar fuera de mi cabeza.

Con los años uno se va conociendo mejor y he sabido que sólo escribo cosas realmente trabajadas cuando estoy triste, puesto que ésa es la gasolina que me inspira. Nunca he sido capaz de canalizar la alegría para plasmarla en escritos “bonitos”. Pensé que podría, pero claramente no llegué a encontrar la manera.

He pensado muchas veces en obligarme a escribir algo. Es más, tengo en un fichero de texto alguna idea (a veces palabras sueltas) para desarrollar. Pero no creo que vaya a salir nada que merezca la pena porque no tengo facilidad para transmitir. Y noto que algo fluye y merece la pena cuando en momentos más emocionales, por así decirlo, releo cosas antiguas y soy capaz de sentir lo que sentía en aquel instante. En ocasiones se me ponen los pelos de punta porque son recuerdos que están enterrados profundamente, mucho más si son cosas que llegué a escribir en Tumblr hace quizás ocho, diez años. Por suerte pocas veces se me ocurre hacer algo así.

Esto quizás solo sea otra entrada sin sentido. O puede servir de pistoletazo de salida para escribir las cinco cosas sueltas que llevan guardadas en un fichero de texto muchos meses.

La solución a los fracasos

14 Abr

Quizás la solución a los fracasos y las decepciones del pasado fue restarle importancia desde el principio a aquello por lo que se luchaba: así en las derrotas todo dolía mucho menos, aunque entonces las victorias apenas tenían valor.


El problema de esto es cuando no se pudo restar importancia a un suceso porque había sentimientos de por medio. Puede que sea en esas derrotas cuando uno descubre que no sabe perder; que realmente nunca supo.

Algunas series, otros libros

16 May

Qué pereza escribir. Definitivamente solo escribo cuando estoy triste, o eso parece, de ahí que esto sea un erial desde hace tiempo. La vida sigue y bueno, aunque solo sea para acordarme en fin de año de lo que he visto y he leído (aunque debería hacer una reseña de cada), esto es lo que llevo en 2016:

Libros:

  • Baila, baila, baila (Haruki Murakami).
  • El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Haruki Murakami).
  • La caza del carnero salvaje (Haruki Murakami).
  • Esto no es una historia de amor (José A. Pérez, recomendación del bueno de Gon).
  • Los años de peregrinación del chico sin color (Haruki Murakami).

Series:

  • Master of None (altamente recomendable, es la que más me ha gustado; con un rollo romático, simpático y algo duro)
  • Love.
  • Orange is the New Black.
  • Man Seeking Woman (genial ida de olla a la que te enganchas una vez le pillas el punto. Gran descubrimiento de Gon).
  • Daredevil (la segunda temporada ha sido maravillosa).
  • Marseille.

Películas:

  • 500 días juntos (la recomendación de Cris fue “porque eres tú”).
  • Amigos de más.

Las dos películas me han gustado (más la primera), habría que sumar alguna más pero nada reseñable. A lo mejor se me quita la pereza y escribo un resumen sobre algún libro, por si acaso, dejo un par de citas sin decir de dónde, para evitar spoilers.

-Nunca quisiste ser novia de nadie y ahora eres la mujer de alguien.

-Hasta a mí me sorprendió.

-No creo que yo llegue a entenderlo nunca. Vamos, que no tiene mucho sentido.

-Surgió sin más.

-Pero eso es lo que no entiendo, ¿cómo surgió sin más?

-Solo…solo me levanté un día y lo supe.

-¿El qué?

-Pues lo que no supe seguro contigo…

 

“He pensado tanto en algo que dijiste, sobre cuando te das cuenta de lo rápido que todo se acaba y que no quieres desperdiciar nada bueno. Nunca jamás.”

Puede que suceda…

31 Oct

Puede que te suceda cuando quieras dormir y justo en el momento en que lo estés haciendo aparezcan. Pero también podría ser que en mitad de la noche los sueños se detuviesen y ellos salieran de entre las sombras. También podría ser en una lluviosa tarde de otoño o en un domingo apacible. Ellos no entienden de momentos adecuados y tú no los controlas: los remordimientos de conciencia.

¿A quién no le gustaría disponer de varios botones para controlarse a sí mismo? Que de repente se vive pensando en cosas del pasado, pulso el botón de “apagar recuerdos”. Que duele el amor, “apagar sentimientos”. Que es necesario dormir, “activar sueño”.

“No dejes que te maten tus recuerdos, ni que tu conciencia te lastime”

Leyendo en varios lugares

27 Oct

Hoy terminé otro libro más. En esta ocasión era Kafka en la orilla, de Haruki Murakami; es el tercero suyo que leo y al menos me queda otro famoso suyo por devorar. He seguido sin tener mucho tiempo para escribir, pero como siempre, dejaré alguna reseña de éste y los demás que he ido leyendo en estas semanas. No son libros de los que puedas enmarcar frases bonitas, son, extraños/especiales.

—Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado —dice cuando el teléfono deja de sonar—. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca.

También he recordado muchas cosas. Y he leído algunas conversaciones de hace muchos meses y he sentido de nuevo. Leernos a nosotros mismos cuando habíamos escrito desde el corazón, es indescriptible. Espero que algún día sea capaz de volver a escribir bonito, alegre… Para mí y para alguien.