De repente todo se vuelve tan simple que asusta

9 Oct

De repente todo se vuelve tan simple que asusta. Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje.

Las opiniones de los demás, son realmente de los demás, incluso si son sobre nosotros; no importa.

Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada. Y no nos hace falta. Vivimos de acuerdo con lo que sentimos.

Dejamos de juzgar, porque ya no hay bien o mal, sino más bien la vida que eligió cada uno.

Finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, es vivir sin miedo, es hacer lo que alegra el corazón en ese momento. Y nada más.

Cuando descubrimos todo eso es cuando llega la satisfacción plena. La verdadera felicidad.

Lo que enseñan las lesiones (Víctor Valdés)

14 Ago

Puedes tener todo el dinero del mundo, fama, estar rodeado de lujos y vivir en otra realidad… Pero en la salud, ahí además hay que tener mucha suerte. Esto viene a cuento de un vídeo que he encontrado sobre Víctor Valdés, el exportero del Barcelona. Como deportista era muy bueno, hasta que quizás se subió un poco a la parra y solo con golpes de realidad fue cayendo de ella. Quizás ya en su último año en el Barsa, cuando nadie le fichó y finalmente aguantó allí y probablemente hizo una de sus mejores temporadas, fue cuando volvió a estar con los pies en la tierra. Luego tuvo mala suerte con su lesión y ahí, recibió otra bofetada de realidad, quizás cuando ya no era necesaria.

En este fragmento de una entrevista que le hacen, cuenta lo que ha aprendido de esto y nos permite ver cómo cuando se llega a determinados ámbitos de fama/poder se deja de tener contacto con la realidad. Se vive en otro mundo. Por eso nos resulta tan complicado entender la frialdad o desapego con que tratan determinados asuntos aquellos que creen (o están) muy por encima del resto.

La vida, casi siempre, pone a todos en su lugar (de una forma más o menos cruel). No es justa, pero es la que hay.

 

 

Nunca es tarde para echar de menos

11 Ago

Don’t forget me, I beg
I remembered you said:
“Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”
“Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead”

Quién me iba a decir que pasados los meses acabaría usando Tumblr como un diario. Algo que estaba total y completamente abandonado desde la última vez que publiqué las penas que llevaba acumuladas, mucho tiempo atrás.

Y es que los recuerdos son traicioneros. Primero, porque cuanto más se aleja en el tiempo el suceso que te viene a la mente, más probable es que no se ajuste adecuadamente a la realidad. Segundo, porque los recuerdos aparecen de repente y pueden disparar a quemarropa; pobre de ti si no estabas prevenido o en paz contigo mismo.

Te recordaré en noches como ésta
y me sentiré tan solo.
Todo lo que parecía estar tan cerca…
ahora es sólo una ilusión.

Y es que hay días en los que los recuerdos llegan de todas las formas y colores. Da igual lo que hagas, cuánto trates de salir de la rutina o intentes pensar en otras cosas. Cuando bajes la guardia llegarán en tromba. A pesar de ser un día soleado, hoy ni el paraguas más grande hubiese evitado que me mojase, por dentro y por fuera, con todo lo que me ha llovido.

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más.

Hoy me preguntaba que haría si volviese a verte, cuando resulta que ya nos hemos visto desde el final de todo y pensé que no tenía problema alguno en hacerlo. No he llegado a ninguna conclusión sensata. Porque lo más triste de todo, es que si lo de aquí ya de por sí es una bomba de relojería, lo que escribo en otra parte más; de lo que surca el temporal de mi cabeza mejor no hablamos.

Por suerte quedó un atisbo de sensatez entre las ruinas y salió un “la perdiste varias veces, no creíste en que hubiese solución, así que ahora que ya es feliz, madura y no hagas ni digas tonterías”. Qué fácil suena. Pero luego veo de nuevo esa foto…

Porque esa sonrisa era de felicidad. Estabas radiante, preciosa, feliz. Muy feliz. Me hiciste recordar que nosotros también lo fuimos. Ya no recordaba esa cara. Y me alegré de que la tuvieses. De que encontrases a alguien y os hicieseis felices. Ver en una imagen tu felicidad agarrando una mano. ¿Pero sabes qué? Ya no era yo el que te agarraba la mano. Y por eso todo es una mierda desde entonces.

Ojalá seas feliz. Ojalá nunca jamás se borre esa sonrisa de tus labios. Que la vida te trate como mereces y no como ha hecho hasta ahora.

Para mí seguirás siendo la peque. Larga vida a tu sonrisa. A ti.

 

¿Cómo se imagina el futuro, Adèle?

10 May
– ¿Cómo se imagina el futuro, Adèle?
– No lo he pensado… Cuando era pequeña sólo deseaba una cosa: crecer. Quería que sucediera deprisa. Pero ahora no sé para qué ha servido todo esto. No sé para qué. Hacerme mayor… El futuro es como una sala de espera, como una gran estación con bancos y corrientes de aire. Y detrás de los cristales un montón de gente que pasa corriendo, sin verme. Tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio a donde ir, alguien con quien encontrarse. Y yo me quedo sentada, esperando.
– ¿Qué espera, Adèle?
– Que me ocurra algo.
(La chica del puente)