Las no ausencias

26 Feb

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada, prácticamente mes y medio. A veces esto sucede cuando no tienes nada que contar. Otras, porque suceden muchas cosas y no terminas de encontrar el mejor momento para escribir. Las tres últimas semanas han sido, sin duda alguna, motivo de esto último.

Tratar de resumir u ordenarlo todo es bastante complicado y por importancia, injusto. Por tiempo, por fin puedo decir que he acabado la carrera, estando trabajando. Nunca pensé que sería así como la terminaría, enterándome del aprobado en la última asignatura en pleno viaje familiar a Asturias, y me gustaría que más gente de la que está hoy por aquí pudiese verlo. Tras tantos años, anécdotas, luchas, esfuerzos… es una sensación de alivio ver que se puede terminar lo que se empieza.

Pocos días antes, justo después de hacer el examen, fui avisado de que mi contrato no sería renovado en la empresa en la que me encuentro, Gloin. Llegué de casualidad y he tenido la oportunidad de conocer a unos compañeros fantásticos con los que he pasado un año genial. Un ambiente de trabajo estupendo, personas en las que confiar, trabajar sin preocupaciones y donde compartir risas y confianzas. Más que compañeros.

Aunque de alegrías más escasos, el equipo de baloncesto ha mostrado unión en momentos complicados, porque todos sabemos que a veces el esfuerzo no tiene recompensa. Y eso solo se arregla esforzándose más, haciendo piña y arrimando el hombro para lograr conseguir el principal objetivo de todo esto: pasarlo bien, luchar y por qué no, ganar.

Y no menos importante es la sonrisa peculiar que llevo vestida desde hace no mucho tiempo, que, evidentemente, no es solo por lo anterior. Es esa sonrisa especial. Compartida. Que conforme pasan los días se va haciendo más amplia.

Curioso febrero.

El 2012 se va como se esperaba: silencioso

31 Dic

“Qué rápido se ha ido este año” y “no ha pasado nada particular” pueden resumirlo perfectamente. Después de un año como el anterior, que marcó los extremos que se puede vivir, con felicidad absoluta y tristeza inmensa; este año cumplió con lo esperado y simplemente fue uno más. Lejos de altibajos y emociones, el 2012 ha pasado por mi vida como algo plano y sin grandes alteraciones.

No ha sido un año de grandes viajes: Barcelona (lo mejor, la compañía), Burgos (todo un clásico) y Madrid; apenas ha habido días de vacaciones para más. El tema de la salud tampoco pasará a la historia, con 8 meses sin poder jugar por lesiones. Y la carrera… en fin, ya solo queda un pedazo de una asignatura (dos escopetas tengo, primer aviso xD). Sorprendentemente en apenas un mes volví a encontrar trabajo (o él me encontró a mí) y volví a dar con un equipo de compañeros con el que ir a la oficina es mucho más que ir a trabajar. Se mezclan recuerdos del Castra Servilia, tardes de risas, conformarse con lo que hay y “keep walking”. En definitiva: 2012 ha sido un año normal, que pasará de puntillas en las páginas de la historia de este pequeño hombrecillo. Y la verdad: no está mal, hay que entender los ritmos y que no todo puede seguir creciendo indefinidamente.

Por aquí me he sorprendido escribiendo algunos posts que traen a flote sentimientos: De medias naranjas, de músicos a los que no había prestado atención y me gustaron: desde Ismael Serrano (aquí y aquí) a Los Aldeanos, Rayden… Ahora todo es suave y leve, el balancín que vuelve a su punto de origen tras grandes vaivenes. En el horizonte: atisbos de ligeros cambios, despertares de letargos, sonrisas, luchas y de nuevo, vida.

Un año más, abrazos para todos.

 

De medias naranjas

1 Sep

La mayoría de las personas, muchas veces sin tan siquiera darnos cuenta, pasamos gran parte de nuestra vida buscando a nuestra media naranja. Esa otra persona que nos complemente, haga felices y mejores.

Una persona con la que cada vez que nos fundamos en un abrazo, podamos decir: “casa”. A la que poder colocar el pelo tras su oreja mientras le susurramos algo bonito al oído. A la que podamos mirar a los ojos y ver en ellos reflejado todo lo que es, atravesando ropas y maquillajes. Esa otra persona con la que al juntarnos no formemos una pareja, sino un nosotros.

No necesariamente debe ser parecida a nosotros. Precisamente la mezcla de contrastes es lo que nos hará mejores y nos permitirá descubrir cosas que antes no hubiésemos apreciado. Formas diferentes de entender las mismas situaciones. El contraste de alguien extrovertido con alguien más cerrado y reservado. Una alegría exhuberante mezclada con tonos de grises. Lo alto con lo bajo. Un especialista en miradas con un experto en susurros. La delicadeza en detalles con lo tosco en gestos. Precisamente esos matices son los que fortalecen todo. Aunque evidentemente, siempre se comparta algo, como mínimo, el sentimiento de ser querido y apreciado.

Curiosamente muchos encuentran en la soledad la solución a los problemas de corazón. ¿Por qué?

Es más fácil estar solo, porque ¿y si te das cuenta de que necesitas amor y no lo tienes? ¿Y si te gusta y dependes de él? ¿Y si construyes tu vida entorno a él y luego todo se desmorona? ¿Se puede sobrevivir a ese dolor? Perder el amor es como sufrir daños en un órgano. Es como morir. La única diferencia es que la muerte acaba, esto, puede continuar para siempre.

Anatomía de Gray

Pero nadie, ni el más duro y solitario, está a salvo del amor o encontrarse un día de frente con una persona que le paralice por un instante. De percatarse un día de que su vida lineal y tranquila comienza a tener altibajos. De pasar del amor al odio y vivecersa treinta veces a la semana. De perder el control. De darse cuenta que por una vez no piensa en él primero, sino en otra persona. De desear lo mejor de corazón. Al final a todo el mundo le pasa. Al menos una vez.

Todos tenemos derecho a un amor especial en la vida, sea de la forma que sea. Suceda o no. Pero que cale el corazón para siempre.

If you can love someone with your whole heart, even one person, then there’s salvation in life. Even if you can’t get together with that person.

Haruki Murakami

¿Aún lo lees?

30 Mar

Porque en ese caso, puede que a pesar de la distancia abierta entre dos trenes que se alejan, encontrásemos un nuevo cruce. Donde parar por un instante y mirarnos a los ojos. Y sin pronunciar ni una sola palabra, mantener la más intensa de las conversaciones.

O puede que no valiese de nada. Que cuando tú mirases al cielo vieses solo una dorada mientras en otro lugar un pequeño aprendiz de todo solo viese una simple constelación. Que el amarillo se diluyese totalmente. Que nuestros caminos se separasen definitivamente. Que todo fuese como siempre. Como si no nos hubiésemos conocido.

A destiempo.

Under the stars

12 Feb

Cariño, sinceridad… un lugar donde abrazarse y decir “casa”. Donde se pueda ser querido, compartiendo alegrías y tristezas. Donde el tiempo no importe, donde todo consista en únicamente ser de la forma que uno es.