Cuando vuelves a ver a esa persona que fue tan especial para ti

6 Jun

Un fragmento de otro gran preludio de una canción de Ismael Serrano:

Quizá les haya pasado en alguna ocasión. Quizá, alguna vez, caminando por la calle les pareció ver entre el tumulto de la gente a una persona a la que amaron hace mucho tiempo. Apenas fue un instante, un breve destello de luz, el suficiente como para dejar una quemadura en la retina y en el alma. El suficiente como para dejarte paralizado en mitad de la acera sintiéndote al contracorriente de todo, sin saber muy bien qué hacer o qué decir.

Se le llena a uno la cabeza de recuerdos y el caso es que no estás seguro de que se trate de esa persona. Primero, porque como digo, fue un breve instante, y segundo porque hace tanto tiempo desde la última vez que os visteis que… Todos hemos cambiado en este tiempo. Y tú también aunque te niegues a reconocerlo. Y está bien que así sea.

El caso es que uno queda dudando en mitad de la acera, pensando si no será que uno confunde la realidad con el deseo. Quiero decir que quizá sí se trate de esa persona, pero a lo mejor no. A lo mejor uno la desea tanto que la inventa entre la gente. Desapareciendo y apareciendo, apareciendo y desapareciendo. Y no digo que quedara algo urgente por decir, algo pendiente… Quizá no sea eso, quizá sea sólo un deseo inconsciente, y uno sólo quiere encontrarse con ella para decirle cualquier tontería. Quizá para recuperar un retazo de aquellos tiempos en los que éramos eternos e invulnerables. Quizá sólo para decir “¿Qué ha sido de ti en todo este tiempo?” “¿Qué fue de nosotros?” “¿Qué ha sido de mí?”

La escritura

5 Jun

Es muy importante conseguir superar las barreras que nos inmovilizan, ¿lo sabías? Has aprendido a leer, a escribir… La escritura es magia, ¿nunca lo has sentido así?

Cuando empecé a escribir, descubrí que estaba haciendo algo más que contar una historia. La escritura es un arma. Y es más poderosa de lo que jamás podrá ser un puño…

Nach.

Canción de amor propio

9 May

Aunque no soy un fan incondicional, me quito el sombrero ante canciones como ésta, del gran Ismael Serrano. Os dejo el vídeo en YouTube, y la Canción de Amor Propio en Spotify.

El preludio de la canción dice…

Hace ya 7 meses, 3 días y 2 horas que naufragué en esta isla que no está en ningún mapa. La primera semana lloré como un muchacho asustado y el miedo vino a vivir conmigo. Luego maldije a Dios los 15 días siguientes y me pasé 3 días sin agua ni comida. Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo, he soñado con el tibio roce de las sábanas. Cada noche encendía hogueras en los montes, pendiente de que un barco pasara por delante de esta isla maldita y en la playa he dejado mensajes de socorro, pidiendo que vinieras.

Arrojé cien botellas con mensajes urgentes y durante tres meses aprendí que la vida es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente, el sol que cada tarde pinta de rojo el agua. Ya no siento temores, recuerdo vagamente que más allá del mar hay fusiles y espadas, y hombres que maldicen haber nacido un día. Y que aquel mundo era una isla de monstruos.

Ayer, me desperté cantando sin que nadie me dijera: “¿Estás loco?… ¿A qué tanta alegría?” Y cada tarde escribo en la arena unos versos que borran las mareas, y que de nuevo escribo.

Hoy he visto pasar un barco no muy lejos, he apagado raudo la luz de las hogueras y he borrado todos los mensajes de auxilio. Afortunadamente, el buque ha pasado de largo…

La aduana de crecer – Sharif

12 Ene

Una canción bastante buena que suena genial, pasea por mis oídos de vez en cuando. Podéis escuchar la Aduana de crecer en Spotify o en YouTube.

 

 

La aduana de crecer – Sharif

Mi niñez fue un tren, persiguiendo al horizonte,
que siempre decía: ¡ven! sin saber muy bien a dónde.
El futuro era un país en el confín de la distancia,
lejana nube gris en la ventana de mi infancia.

Y crecer era sencillo, todo tenía brillo,
siempre había una princesa que salvar de algún castillo.
Ya de niño, crecí sentadito en un bordillo,
con sueños en la cabeza y con arena en los bolsillos, sí.

Nadie te cuenta que este cuento es un engaño,
que todo es un invento pa’ que sigas al rebaño.
Que el tiempo pasa lento pero que vuelan los años,
que crecer es aprender a desengaños, que…

Toda la fe, que se pierde ya no vuelve nunca,
y no tío!, no siempre hay respuesta a las preguntas.
Lo único difícil de crecer en esta jungla
es saber seguir de pie cuando todo se derrumba.

Hipnotiza,
No, no se cotiza, el tiempo se desliza,
recuerdo las calles, los parques, tardes rojizas
y mi primer grafiti en la pared con una tiza,

¡Ahora todo se analiza!
Hasta el mismísimo amor sabe a ceniza, los besos agonizan,
todos los días son arenas movedizas,
un sueño que despierta mientras otro cicatriza.

Y miro hacia atrás para recordar quién soy
y miro hacia delante pa’ saber a dónde voy.
Ya no doy gracias al cielo por el pan de hoy
tengo los pies en el suelo sé dónde estoy.

Tras reflexiones, la conclusión es,
que en esta vida no hay un libro de instrucciones.
Solo el corazón es la única bandera
y desde ahí, sí, cada uno vive a su manera.

Y persigue a sus quimeras, los hay que solo busca el oro,
otros la verdad que mueve al globo.
Pero yo fui sobre todo de la escuela del ayuno,
donde los hombres valientes nos pegamos uno a uno.

Y aprendimos a hacer rap sincero en los portales,
sin dinero, sin efectos especiales.
Sólo éramos niños que crecimos enfadados,
cantándole a la vida con los puños apretados, sí.

Y con 29 ya es vivir por vocación,
dormir para soñar y al despertar resignación.
Yo canto la canción de la aduana de crecer,
mientras persigo a la Luna hasta el siguiente amanecer.

Y se me escapa, como el niño que perdió su mapa
todo acaba, el tiempo pasa pasa, eso es madurar.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac; y el reloj del corazón siempre tiene la razón
aquellos niños ahora temen ser mayor.

Y miro hacia atrás para recordar quién soy
y miro hacia delante pa’ saber a dónde voy.
Ya no doy gracias al cielo por el pan de hoy
tengo los pies en el suelo sé dónde estoy.

Y miro hacia atrás para recordar quién soy
y miro hacia delante pa’ saber a dónde voy.
Ya no doy gracias al cielo por el pan de hoy
no, no, no, no, no.