Agostos diferentes

24 Ago

Podría haber publicado esta entrada con las cientos de palabras que hablaban de los viajes y promesas cumplidas de este mes. Que fui a Mallorca y volví a ver tras 9 años a una persona fantástica, que estuve unos días haciendo travesuras en la playa de Alicante, que cumplí un año en el gimnasio demostrándome que aún me queda fuerza de voluntad. También que me acuerdo del año pasado en Edimburgo, que me acuerdo de las lecciones de la vida de Marzo, que desde Diciembre no duermo bien y cada vez lo hago menos… Podría haber publicado una entrada que lo contaba todo, pero simplemente no me gustó.

Quizás este año sea cuando más promesas haya cumplido, a pesar de que falta mucho para que termine, porque algunas situaciones me cambiaron. A veces me da la sensación de que me estoy curando en salud, y que me estoy despidiendo de todo. Que simplemente estoy haciendo lo que alguna vez tuve que hacer y no hice. Sea lo que sea, es agosto, es diferente. Y pasados unos días de letargo, toca volver a despertar. Últimamente me acuerdo mucho de One Tree Hill…

 

Han pasado cincuenta años, cincuenta largos años desde que he hecho esto. Mirando atrás a lo que dije hace tantos años, a todas las esperanzas y sueños que tenía; he llegado a la conclusión de que si las cosas pasaron de la forma en que quería, y eso es la medida para una vida de éxito, entonces algunos dirán que soy un fracaso.

Lo más importante es no amargarse ante las decepciones de la vida. Aprender a dejar ir el pasado. Y reconocer que todos los días no serán soleados, y que cuando te encuentres perdido en la oscuridad y la desesperación, recuerdes que sólo en la oscuridad de la noche puedes ver las estrellas. Y esas estrellas te llevarán de vuelta a casa. Así que no estés asustado de cometer errores, o de tambalearte y caer, porque la mayor parte del tiempo las mejores recompensas vienen de hacer las cosas que más temes.

Puede que consigas todo lo que deseas. Puede que consigas más de lo que nunca has imaginado. Quién sabe a dónde te llevará la vida. El camino es largo, y al final, el viaje es el destino.

 

 

Escoger la opción correcta

10 Jul

En este peculiar fin de semana de reunión casual de corazones recompuestos, descompuestos, rotos y por reponer; me voy a quedar con unas palabras de diablillo para un buen amigo. Siempre he sido el pesimista y el “cuerdo asentimental” (y lo echo un poco de menos, no voy a engañar a nadie; vale que no se disfruta, pero se sufre menos), aunque este finde me mojé por el lado contrario. Hay que plantearse seriamente qué se gana y qué se pierde, tener principios y no saltárselos, pero también comprender que no se puede poner puertas al mar.

Hay un punto, como en todo en la vida, en que hay que escoger. Porque quedarse a medio camino, llevará implícito, lo siguiente que he visto escrito en el muro de otra gran persona:

“What” and “If” are two words as non-threatening as words can be. But put them together side-by-side and they have the power to haunt you for the rest of your life: What if? What if? What if?….

No hay una respuesta mágica, porque cada uno decide qué camino tomar. Es el momento de jugar fuerte, dejarlo… pero no de tirar el tablero o quedarse quieto. Paciencia, suerte, y sea lo que sea, adelante 🙂

Cosas que pudimos hacer

28 Jun

Cuando decimos cosas que pudimos hacer, “cosas” suena frío y resultón, pero esto no es más que el nombre de una variable que debemos sustituir por palabras, actos, miradas… Todo aquello que hemos hecho miles de veces en la vida, pero que no lo hicimos en los momentos más importantes, o cuando más significado tenían.

Y es que todos tropezamos en piedras bastante comunes. No debemos pensar que las nuestras son únicas. Por eso, nos gustaría ser expertos en el dominio de las cosas. Y no tener que aprender…

– de las cosas que no hicimos en un determinado momento, porque no nos dimos cuenta.

– de las cosas que no hicimos en un determinado momento, porque aunque nos dimos cuenta, pensamos que no eran buena idea.

– de las cosas que no hicimos porque pensamos que ignorarlas era lo mejor.

– de las cosas que no hicimos por dar prioridad a la razón, que no era la que parecía, sino un disfraz de los sentimientos.

– de las cosas que no hicimos por simple pereza.

– de las cosas que hicimos pensando que eran buenas, y no lo fueron.

– de las cosas que hicimos sin pensar, y no funcionaron.

– de las cosas que hicimos con desgana, y borraron un momento mejor.

 

Podríamos seguir así hasta rellenar cientos de líneas. A lo largo de la vida, ¿cuántas son las cosas que pudimos hacer, y no hicimos?

Aunque debemos ser justos. Seguro que hubo muchas cosas que pudimos hacer, y sí hicimos. O que aunque no las hiciésemos, lograremos revertir en algún momento. Por suerte, a veces, tras cometer un error, un no acierto, o un no hacer nada; hay una oportunidad para arreglarlo. Y si no, para tenerlo presente para la próxima vez. Pero ese tren no pasa siempre. Los momentos son finitos, y no hay que olvidarlo, sin que por ello martilleemos nuestra cabeza.

Tiempo después parece todo más fácil, e incluso que cualquier decisión hubiese sido mejor, pero quizás, y solo quizás, eso no fuese cierto; y cualquier otro movimiento que hubiésemos hecho, podría haber tenido un desenlace peor.

Rodéate de gente con la que puedas compartir momentos… y cosas. Y aprovéchalos para hacer todo aquello que en otros momentos no hubieses hecho. Enriquécete. Enriquece a los demás.

 

Pero por encima de todo, haz las cosas que cuando pase un tiempo, te reprocharías no haber hecho.