Frases de Loba negra – Juan Gómez-Jurado

11 Ene

El último libro que leí el año pasado fue “Loba negra”, de Juan Gómez-Jurado y que es bastante entretenido. Mis favoritos suyos son “El paciente” y también “Cicatriz”; la saga Reina Roja está bien pero es de un estilo diferente.

Sea como sea, dejo aquí algunas de las citas y frases del libro Loba Negra que más me han gustado:

Bokketo (…) Es japonés. Significa «ese sentimiento que te entra cuando te quedas mirando fijamente en la distancia y te pierdes dentro de ti mismo sin motivo aparente».

 

En lo tocante al amor, ¿acaso no es lo mismo creerse enamorada que estarlo de verdad?

 

Las perreras comparten algo con los tanatorios, las residencias de ancianos y los cementerios. Las colocamos en el sitio donde menos probabilidades tengamos de verlos. Porque nadie quiere saber qué ocurre realmente tras esas vallas altas, aunque intuyamos que ocultan una realidad a la que no queremos enfrentarnos.

 

Desde que nacemos, sabemos cuál es nuestro destino. La cuna se mece sobre el abismo, dispuesto a tragarla. Nuestra vida no es más que un fogonazo entre dos negruras infinitas. El final que nos aguarda nos resulta más amenazador que la oscuridad anterior, ese instante en el que no sabíamos cuál era nuestro rostro antes de nacer. Quizá tenemos miedo a lo que viene después porque, en el fondo, una brizna de nuestro ser recuerda algo terrible. Algo que olvidamos cuando llenamos por primera vez de aire nuestros pulmones, y lloramos.

 

Y si nada nos libra de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.

Frases de “El temor de un hombre sabio”

16 Ene

Citas y fragmentos de “El temor de un hombre sabio”.

 

Creo que las cosas siempre van mal de un modo u otro —declaró—. Quizá sea que solo nosotros, los mayores, nos damos cuenta.

 

Tienes una piedra en el corazón, y hay días en que pesa tanto que no se puede hacer nada.

 

Cuando sabes que la culpa es solo tuya es mucho peor, ¿verdad?

 

En su Teofanía , Teccam habla de los secretos y los llama «tesoros dolorosos de la mente». Explica que lo que la mayoría de la gente considera secretos no lo son en realidad. Los misterios, por ejemplo, no son secretos. Tampoco lo son los hechos poco conocidos ni las verdades olvidadas. Un secreto, explica Teccam, es un conocimiento cierto activamente ocultado. Los filósofos llevan siglos cuestionando su definición. Señalan los problemas lógicos, las lagunas, las excepciones. Pero en todo este tiempo ninguno ha conseguido presentar una definición mejor. Quizá eso nos aporte más información que todas las objeciones juntas.

En un capítulo posterior, menos conocido y menos discutido, Teccam expone que existen dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón. La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansian liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes. Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven. Teccam sostiene que es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, dice, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos que los contiene.

Los filósofos modernos desprecian a Teccam, pero son buitres picoteando los huesos de un gigante. Cuestionad cuanto queráis: Teccam entendía la forma del mundo.

 

Demasiados pensamientos, mi kvothe, sabes demasiado para ser feliz.

 

—Ya lo dijo Teccam: no hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros. Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección.

Frases de “Hijos del dios binario”

15 Ene

Citas y fragmentos de “Hijos del dios binario”.

Ya le he dicho cómo vivo, tengo poco por lo que preocuparme… Cuando no tienen nada que quitarte, eres verdaderamente libre. Y entonces comprendes que la libertad tiene un lado amargo, un hombre no puede vivir sin cargas ni preocupaciones, sin lastres que lo aten al suelo…Necesitamos volar, pero no perdernos en el vacío. Es por eso que la muerte no resulta una perspectiva tan desagradable cuando te haces viejo y ya no queda nadie.

Citas de “El amor no es nada del otro mundo”

14 Ene

Citas y fragmentos de “El amor no es nada del otro mundo”.

Mira, Mandy…, no sé qué decirte. Supongo que siempre pensamos que la elección desechada es la correcta. Que la felicidad está al final del camino que no tomamos. Debe de tratarse de alguna ley de la física cuántica. No le des demasiadas vueltas.

 

Ismael se sintió todavía más solo, como el náufrago que contempla desde su balsa una lluvia de estrellas fugaces y piensa que son demasiadas para quien tiene un solo deseo.

 

¿Acaso no es eso lo que todos hacemos cuando nos enamoramos? Ponemos en un pedestal a la persona amada, construimos una versión ideal de ella, y es a ese ideal al que amamos, no a la persona real. Pero, antes o después, la verdadera persona acaba revelándose bajo ese ideal, y entonces…

 

Los búhos serenos ululan al anochecer —enunció el informático aplicadamente. —Para que la soledad de la noche los envuelva con su manto.

 

Por supuesto que el amor ha de ser una experiencia agradable, de eso no hay duda, pero, por desgracia, está sobrevalorado. El amor no es la respuesta a todo, ¿sabes? El amor no es una terapia para superar traumas o complejos, ni un escudo que uno pueda usar para enfrentarse al mundo, ni un disfraz con el que pavonearse frente a los demás. En definitiva, el amor debe hacerte feliz, por supuesto, pero no es la llave de la felicidad, porque, obviamente, si la felicidad dependiera de algo tan caótico, incomprensible y voluble, entonces estaríamos todos jodidos, ¿comprendes? —Apoyó las manos sobre la mesa y se inclinó ligeramente hacia él—. Lo que intento decirte es que… el amor no es nada del otro mundo.