Visitas inesperadas

14 Mar

 

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón…

(El Principito)

2 thoughts on “Visitas inesperadas

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  2. El amigo Punset afirma esto mismo que Saint-Exuperry, pero tratándolo de un modo más científico.
    Y es que parece evidente que la felicidad es esperar lo que pensamos que nos hará felices, y no tanto la llegada de ese preciso instante. Hay que ilusionarse con cada pequeño detalle o proyecto y siempre tendremos una sonrisa en nuestra cara y un corazón más sano (por no hablar de la mente).

    Un abrazo, Diegazo.

    ISRAel

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