Valores

2 Jul

En la época en la que nos encontramos, hablar de valores y que quede gente que sepa qué son es casi una locura. Mucho antes de que llegase la crisis en la que nos encontramos, ya había una mucho más grande: una crisis de valores, y disculpad mi osadía, pero la económica no me parece nada comparándola con esta otra.

¿Dónde quedó la ética y la moral? ¿Los famosos dilemas filosóficos donde decidir siempre implicaba cierto perjuicio hacia una parte, para preservar el bien común? Ahora eso no importa, no se mira. Lo que importa es uno mismo, cosa que no está mal, porque somos los primeros que debemos velar por nosotros mismos. Pero no a costa de pisar, herir o machacar a los demás.

Por eso tomar ciertas decisiones o senderos no tan “fáciles” parecen una locura. Donde otros pueden ver una completa idiotez, otros vemos atisbos de principios. Ser fiel a unos valores propios, pensando en la felicidad de todos y no solo en la de uno mismo; pero eso sí, sin renunciar a nuestra salud emocional, sin que ese coste nos haga consumirnos.

Así que, cuando te encuentras ante determinadas encrucijadas que pongan a prueba tus valores no olvides quién has sido, de dónde vienes, y hacia dónde quieres que te lleven tus pasos. Que anteponer el presente o los planes de futuro, no impliquen olvidarte de toda la vida que llevas a cuestas y de las lecciones que has ido aprendiendo con el paso de los años, de lo que dijiste que jamás harías y de dónde están los límites. Hay ciertos valores que no deben cambiar, pueden matizarse, pero los buenos valores de verdad deben mantenerse siempre. Se sabe cuáles son con el paso del tiempo.

Y recuerda que cuando las personas quieren proteger algo importante, es cuando realmente se hacen fuertes. Ahí reside nuestra grandeza. Aguantamos más de lo que pensamos. Y nos revolvemos. Y cambiamos la dirección de nuestros pasos para forjarnos un destino mejor.

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