Un poco de Clementine

28 Ago

Desde hace mucho tiempo sigo el blog de Un gato en la Azotea de Clementine (Voy sin musa y con el corazón a voces) y todo lo que escribe. Hoy, cojo un fragmento de lo que escribió, que podéis ver íntegro aquí y me quedo con algunas cosas que siento. En su momento cuando lo leí me impactó, ahora me identifico con algunas partes. Os recomiendo leerla. Escribe bonito, pero ojalá pueda escribir bonito y feliz de nuevo. A mí me gustaría dejar de escribir, porque solo lo hago cuando estoy triste.

Estoy leyendo un libro (…) Habla del calor, de los desconocidos, de llenar tu alma con recuerdos de futuros que nunca llegarán. Esta mañana se me cayó el café justo antes de que llegara el tren porque el pulso a veces me tiembla, aquello del insomnio y las ojeras, cuando huyo del tiempo por miedo a que el pasado me atrape para siempre. Una vez dibujé mi futuro y tenía tu nombre. Ahora mi futuro es un cielo gris. Escribí “Mi esqueleto es el de una ciudad en ruinas” y lo taché después. Me pongo muy nerviosa cuando las personas que se sientan a mi lado me rozan. Puede que sea un síndrome que crean las grandes ciudades, estás tan solo que ya no sabes cómo estar acompañado (…) No soy valiente. Nunca lo fui. Una piel vacía es una piel desierta. Alguien me dijo que cuando tienes un dolor muy grande se puede abrir un agujero en el corazón, pequeño, imperceptible. Los doctores no le encuentran explicación. Pensé que podía empezar un libro con esa frase. Así que de ahí salen las lágrimas, el dolor en el pecho, la ansiedad. Un pequeño agujero (…) Nunca sabrías el océano que hay dentro de mí. No sé por qué escribo todo esto, supongo que tengo ganas de contárselo a alguien y no tengo a quién. Lo que más miedo me da de quedarme sola en el mundo es no tener a donde ir ni quién te espere. Ser esa desconocida de la ventanilla del tren que no tiene quien la abrace al llegar a casa, ni quien la mire deseando quedarse a su lado para siempre.

Al final le añadiría (en mi caso) que quedarme solo porque la única persona capaz de abrazarme y quedarse a mi lado para siempre, ya no lo hará. No como quisiera.

No soy capaz de pasar página en todo esto porque he fallado en todo. En querer a tiempo, estar a tiempo y cambiar a tiempo. Creo que solo me queda seguir consejos y aceptar el “deja vivir”, bandera blanca, respeto y retirada. El vive, lo intento con trampas desde principios de mes, más intensamente desde esta semana. Tratar de sonreír, salir o hacer algo, disimular cuando sabes que por dentro sólo hay restos de un naufragio. Aún me niego a creer que todo esto haya pasado. Se aprende tarde y mal. Y solo hay una vida.

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