Siempre viene bien recordar cómo ha ido el año, y también echar un ojo atrás para ver qué tal fue en los anteriores: 2010, 2009 y 2007 (el 2008 incomprensiblemente no está, ¿lo viví?).
Éste será el año de los viajes. Nunca he hecho tantos, y el listón ha quedado muy alto. En junio misteriosamente acabé en Londres con el bueno de Dochao, en plenos exámenes y de forma bastante improvisada. No mucho más allá, apenas un par de meses más tarde, un Madrid – Mallorca – Alicante espectacular, viendo un concierto de Maldita Nerea y a mi Campanilla particular (me sigue divirtiendo que tras tantos años pudiésemos compartir tantas horas y días de conversación seguidos). En septiembre tocó un Tallín – Helsinki – Kaunas para ver el Eurobásket 2011 en Lituania, donde España ganó acompañada del “tri-cornio” de la Guardia Civil. Y a finales de octubre fue el turno de la Riviera Maya, una semana en el paraíso, fruto de un viaje de formación de Intexmedia. Además, durante el año hubo tiempo para otras visitas a Madrid, Talavera, León, Moraleja, Medellín, Asturias, Robledillo de la Vera…
Como siempre también ha sido año de extremos. En el recuerdo queda lo que pasó en Marzo, tan injusto como inesperado, grabado a fuego está. Contrasta con otras alegrías y el nacimiento de un nuevo primo en la familia, así es la vida.
Del listado de cosas por hacer y por vivir he tachado una cantidad importante, aún quedan algunos objetivos que por tiempo y circunstancias no pudieron ser. Por otro lado, en la carrera avancé otro poquito, he estado un año más en el gimnasio (aún queda fuerza de voluntad), volví a jugar a baloncesto federado con un gran grupo (el trabajo y las victorias nos aguardan), sonreí más de lo que ensombrecí, y sobre todo, viví. Precisamente por ello resulta paradójico que el año acabe gris. Porque empecé con un nuevo proyecto en el trabajo y este mes me quedo en el paro (os echo de menos, compis). Porque hay consejos y principios que me salté, y me han llevado a lugares que duelen. Amistades que ya no hay, hubo o habrá. Quizá por lo brillante de otros momentos, ahora todo parece un poco más oscuro de lo que realmente es. Por suerte sigo oyendo “perspectiva”, y sonrío.
Aunque si hubiese que resumir, en mi cabeza hay un fragmento de una conversación bastante especial que tuvo lugar durante el año:
- Por cierto, felicidades.- Yo: ¿? ¿Por sufrir?- Bueno, más bien por vivir. Empezaba a pensar que no lo harías nunca más.- Yo: ??- Te vas a cabrear, pero me gusta ver cómo te arriesgas. La vida sin estas cosas no es tan intensa y es más aburrida.
Supongo que este año se ha tratado de vivir todo lo posible, y repetir lemas. “Por encima de todo, haz las cosas que cuando pase un tiempo, te reprocharías no haber hecho”, “Si dudas, escoge lo que te haga más feliz” , “Sonríe”.
¿Para el 2012? Seguir buscando, seguir intentando… Seguir viviendo. Desde luego que no es poco.
Un abrazo a todos.

