Qué hacer si…

11 Sep

¿Y qué hacer si cuando coincidís fortuitamente, la ves más guapa que nunca? Si piensas que no hay ninguna más bonita, si te dejas caer por su pelo hasta detenerte en unos divertidos ojos que te llevan al tobogán de su nariz, donde caerás hasta llegar a la más dulce y preciosa de las sonrisas. Si su voz te cautiva y te hechiza sin remedio, y asientes con la cabeza mientras todo tu cuerpo lanza al unísono un suspiro.

¿Qué hacer cuando sigues bajando la vista y ves el resto de su cuerpo? Te paseas por sus brazos despacio, puesto que son la llave de sus abrazos infinitos. Bajas por su cuello paseándote por su pecho con dulzura y sigues bajando por un vestido que oculta un bello tesoro, aquél por el que naufragarías una y otra vez, cual pirata que sabe que le costará la vida alcanzar la “x” del mapa del tesoro, pero sabe que es su sino y contra él no se puede luchar.

¿Y si te deslizas por sus piernas? Gráciles y que llevan ese torbellino de emociones de una lado para otro para los demás, aunque ella permanece inmóvil en tu cabeza. Sigues bajando hasta sus pies y de repente caes en cuenta de nuevo en que su dulce voz sigue sonando. Y continuas hechizado con sus palabras, con su dulzura, con sus ojos, con su olor, con su pelo, con su sonrisa…

Y os alejáis tras unos instantes mágicos. Ella se irá como si nada hubiese pasado, puesto que todo ha cambiado y todo esto es ajeno a sus sentimientos. ¿Pero y si tú sigues enganchado y no eres el mismo desde hace meses? ¿Y si te mordió el corazón hace tiempo y su veneno nunca se ha ido? ¿Y si ella permanece en tu memoria día tras día? Porque da igual que sea de noche o de día, haga calor o frío, sea el más bello amanecer o el más tormentoso atardecer; ella está ahí. Capaz de haber convertido un caluroso verano en el más frío de los inviernos, cualquier día en domingo por la tarde, cualquier noche en una cadena perpetua de recuerdos.

¿Y qué hacer si es imposible borrar su recuerdo? No uno, si no todos. ¿Cómo apartar de la cabeza su cara, su mirada, tanto la de hoy como la del día que dejó de ser? ¿Cuál es el secreto para no querer abrazarla de nuevo hasta que el mundo se acabe? ¿Cuál es la solución a no caer en la gravedad infinita de sus labios y su sonrisa? ¿Acaso hay cura para las heridas que uno sufre cuando desliza su mirada por su cuerpo? ¿Existe modo alguno de olvidar su dulzura, sus palabras, sus actos? ¿Hay un corazón más grande que el suyo?

Y termina de alejarse y la pierdes de vista… ¿Cómo es posible que el resto del mundo sea capaz de levantarse al día siguiente después de verla? ¿Cómo puede salir el sol y no estar cegado por el brillo que ella desprende? ¿Cómo puede sentirse la luna después de no haber sido la protagonista de la noche? ¿Sabrán las estrellas por quién deberán brillar mañana?

Y llegarás a casa y no dormirás. O despertarás en mitad de la noche, como hace mucho. Y los recuerdos de mil y un errores se mezclarán con los otros tantos bonitos que tú sí recuerdas. Y no tendrá fin. Porque ella es el más dulce veneno y la más potente cura a cualquier herida, menos a la que su sonrisa produce. Y sonará el reloj y empezará otro día. Y ella no estará a tu lado, pero seguirá merodeando por tu cabeza.

Quizás esta sea la condena. Por cada error cometido, un recuerdo aparece en la memoria. Por eso un manantial de momentos brota a cada instante y cuando te das cuenta estás tomando un café junto a ella en una terraza, una cerveza a solas en un bar, dando un paseo entrelazando los dedos de la mano, desplazando algún pelo rebelde que osa a cubrir esa preciosa cara, viendo cualquier cosa tirados en el sofá, acurrucados en la cama, escuchando cómo su voz hace aún más bonita cualquier canción, jugando en la playa, haciendo el tonto en el coche, viviendo…

Mientras, cada noche, seguiré abrazándote en mis pensamientos. Y la noche será eterna, como lo ha sido cada noche desde que se cayó la venda que tapaba mis ojos y mis sentimientos. Como cada abrazo que me dabas. Como cada beso. Como tú.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *