Prejuicios y perspectiva

9 Ene

Hace no mucho me encontré este curioso texto, que me hizo plantearme los prejuicios que tenemos con el paso del tiempo y cómo esto anula en parte la perspectiva que debemos tener:

Una niña tenía dos manzanas en su mano.
Su mamá se le acercó y le preguntó a su hija si le daría una manzana.
La niña rápidamente mordió una y luego la otra. La mamá sintió cómo se le congelaba la sonrisa y trató de no mostrar su decepción.

Pero la niña le pasó una de las manzanas y le dijo: “toma mamita, ésta es la más dulce.”

No importa cuánta experiencia o conocimiento crees que tienes; nunca hagas juicios. Ofrécele al otro la oportunidad de dar una explicación. Lo que percibes puede no ser la realidad.

Muchas veces, fruto de las diferentes experiencias que hemos tenido en nuestra vida, vamos creando una especie de prejuicios ante diferentes situaciones, que nos impiden ser plenamente objetivos. Puede ser simplemente para defendernos ante disgustos o situaciones complicadas, quizás por ello nos ponemos en lo peor o etiquetamos rápidamente a personas o actos de las mismas. No dejamos que tan siquiera el otro pueda justificar lo hecho (que no debiendo tener que hacerlo, podría sorprendernos porque se alejaría de lo que pensamos).

Esto se puede hilar fácilmente con las famosa regla de que los 10 primeros segundos cuando conoces a una persona, marcan lo que ésta va a opinar de ti durante un largo tiempo. Según nos hacemos mayores, parece que vamos haciendo un escudo en base a los problemas que hemos tenido, y prejuzgamos y actuamos de forma precipitada en ocasiones. No miramos con perspectiva. Nos ceñimos a hechos rápidos y en un contexto muy cerrado. Quizás sea simplemente que el instinto de supervivencia (o pura evolución), nos hace ser así. Muchas veces viendo la maldad antes de tiempo, aunque solo sea para protegernos.

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