Hasta luego, 2016

31 Dic

Poco ha tenido que ver este año con el anterior. Han pasado más cosas, ha habido más cambios… aunque todo parece ya muy lejano, como si hubiese sucedido mucho tiempo atrás.

Quizás, cronológicamente, lo primero importante que sucedió es que en abril, antes de lo previsto, me llevé la alegría de dejar de ser becario y pasar a tener contrato de empresa. Tras prácticamente dos años con cierta incertidumbre, esto me ha dado una estabilidad más que necesaria (ya vamos teniendo una edad) para poder ir haciendo planes.

De ahí se puede pasar directamente a finales de julio, porque fue en verano cuando todo se precipitó un poco y el azar jugó un papel importante. Muchos meses atrás había visto un pequeño apartamento que rápidamente se alquiló y me gustaba, de casualidad volvió a aparecer justo cuando miré en verano y nuevamente se retiró el anuncio. Aún así me dio tiempo a contactar y verlo (aunque en principio ya estaba cogido), pero renunciaron a él y… ¡piscinazo! Evidentemente, las cuentas y el resto de cosas ya estaban más que calculadas, en el fondo, los 30 eran una especie de edad límite para irse planteando ciertos cambios.

Pero antes de la “mudanza”, a mediados de agosto fue el viaje a Japón. Dos semanas maravillosas para conocer un país y una sociedad cuya ética y valores están a años luz de los nuestros. Está claro que tendrá cosas malas, pero el choque cultural, donde la educación y cortesía juegan un papel tan importante, es increíble. Paisajes maravillosos, dormir tranquilo en el metro porque no hay ruido, saber que nadie te va a engañar ni querer robar, cartelitos, tartas de queso con chocolate, “profanación de templos”, la estación de cachibache, largos vuelos, ver un barco pirata en un lago, tifones, mil máquinas de bebidas, rascacielos, comidas raras, “la bebida que sabe al primer beso”… Cientos de cosas y sobre todo: desconexión absoluta.

A la vuelta, la búsqueda de un coche y tras encontrarlo, instalación definitiva. Y desde ahí, simplemente vivir tranquilamente. En el resto de cosas, pocos cambios más. Cada vez más piedra que corazón (inevitablemente), risas, pachangas de basket, disfrutar cuando se puede, alguna carrerita, un viaje gastronómico (al final este año estuve en 3 continentes :D), algún concierto (buen descubrimiento “La MODA”)… Es curioso porque ahora mismo parece que todo esto es muy lejano y no hice nada en todo el año, que simplemente ha sido un año más. Pero no, aunque a ratos me he sentido demasiado BoJack, todo hay que decirlo.

Y el que viene, bueno, ojalá sorprenda también para bien. Quizás estudiar de nuevo algo que me llene, leer un poco más (este año ha sido un libro al mes), que la salud siga bien, disfrutar y sentir de verdad.

Que 2017 os trate bien, como merecéis. Abrazos fuertes a todos.

BoJack Horseman

28 Dic

Este año he visto bastantes series raras y alocadas. Algunas de ellas han sido fruto de las recomendaciones de @gon, que decía que les diese algún capítulo de margen para entenderlas. Con BoJack Horseman he necesitado unos cuantos para engancharme (más que con Men Seeking Woman, cuyo regreso espero con ganas) y quizás no me haya llenado tanto como otras. Pero tiene unos capítulos memorables, tanto para la risa, como para tratar asuntos serios y quedarse helado con los golpes de dureza y realidad que a veces retrata.

Porque más allá de que en BoJack Horseman haya mezcla de humanos y animales (con muchos guiños al comportamiento “natural” de estos), todo gira en torno a BoJack, una antigua estrella de Hollywood venida a menos, sumida en el egocentrismo, el alcohol y las drogas; buscando odiarse menos y convencerse de que no es tan malo ni piensa sólo en él. Realmente la serie es divertida (hay un capítulo “mudo” debajo del agua que es una verdadera joya) y el argumento alocado (en otro roba la “D” de Hollywood por amor; no tiene desperdicio), pero es el cómo se moldea y detalla cada personaje lo que le da más riqueza. En ocasiones es una parodia que exagera cómo llegamos a ser cuando tocamos fondo, o cómo se puede sentir uno cuando no encuentra sentido a su vida. O cuando los sueños se cumplen, pero aún así simplemente no sentimos nada.

Pero volvamos a BoJack, al fin y al cabo todo debe girar a través de él. Aunque tiene buen corazón, en los momentos de tomar las decisiones importantes realmente solo piensa en cómo le puede afectar a él. Y cuando en varias ocasiones logra lo que siempre quiso (sentimental y profesionalmente), eso no le hace feliz y se vuelve a meter en una espiral de odio a sí mismo y vacío existencial.

Curiosamente a principios de año vi sin saberlo un cachito de la serie en la que uno de los personajes, Mr. Peanetbutter, tras tranquilizar a su novia porque estaba mal y darle mimos, cuando ya estaba feliz le soltó:

Sweetie, you know I support you, whatever you want to do, but you’re not gonna find what you’re looking for in these awful made-up places. The universe is a cruel, uncaring void. The key to being happy isn’t a search for meaning. It’s to just keep yourself busy with unimportant nonsense, and eventually, you’ll be dead

Así, sin anestesia. La mezcla de bromas con perlas como éstas es la que le da un poco más de sentido, más profundidad a unos personajes por los que es imposible no sentir cierto aprecio.

Aquí dejo algunas otras frases de o para Bojack:

A veces, cuando eres adulto, lo correcto no es siempre lo mejor.

 

– Pensaba en lo que dijiste…
– Deja de hacer eso. Nadie debería pensar en lo que digo. (…) Taneisha, nadie completa a nadie. Eso no es real. Si encuentras a alguien que medianamente toleras, hinca las uñas y no la sueltes.
– ¿Debería conformarme y ya?
– Sí, gracias. Exacto, confórmate. Si no, te volverás más vieja, más intolerante y más solitaria. Y harás cualquier cosa para llenar ese agujero con amigos, con una carrera, con sexo casual… Pero el vacío no se llenará. Y, un día, vas a mirar alrededor y verás que todos te adoran, pero nadie quiere estar contigo. Y esa es la sensación más solitaria del mundo.

 

De eso se trata el teatro. Le hace creer que está en control, pero la sola idea de control es un mito. El universo es una bestia salvaje. No puede domarla. Solo puede vivir dentro de ella.

 

Y si hay que ponerle música, sin duda Parade, de Kevin Morby, en un capítulo durísimo (en el sentido emocional, porque en el final deja a un lado “lo divertido” para ser terriblemente real) en el que es imposible no sentir cariño hacia Bojack e identificado mínimamente por errores, decisiones… En él (ojo SPOILER) rompe con su pareja (como él mismo dice, les ha pasado como a todas las parejas que ha tenido, que le dejan cuando se les cae la venda, el “enamoramiento” y ven lo que es en realidad), deja tirado a su único amigo real y acude en busca de lo que siempre quiso (y cuando pase eso, verás otro capítulo tremendo, donde se ve cómo a veces la razón pierde contra el corazón y la miseria sale a flote. Todo esto aderezado con risas, porque sí, esto no deja de ser una comedia).

En definitiva, ya sea porque quieras echarte unas risas, o porque quieras ver el trasfondo que tiene, la serie es muy recomendable.

Noches blancas

18 Oct

Tenía esta cita guardada desde hace un tiempo (no siempre lo que aparece por aquí refleja lo sentido en el momento) y dado que hace bastante que no actualizo y quiero recuperar la costumbre de que salgan posts de vez en cuando, ahí va. Es de Dostoievski, del que espero leer algún libro más pronto que tarde.

¿Sabe? Ahora me gusta recordar y visitar en un periodo determinado los lugares donde una vez fui feliz a mi manera, me gusta levantar mi presente en consonancia con un pasado que ya no va a volver y suelo vagar como una sombra, sin necesidad y sin objetivo, apesadumbrado y triste, por las calles y rincones de San Petersburgo. ¡Y en todas partes hay recuerdos! Por ejemplo, me acuerdo de que justo hace un año aquí, justo en este momento, a esta hora, vagaba por esta misma acera igual de solitario, igual de apesadumbrado que ahora. Y me acuerdo de que entonces mis sueños eran tristes y que, aunque antes tampoco estaba bien, aun así siento que era más fácil, más tranquilo vivir, siento que no existían estos negros pensamientos que me acechan ahora, que no existían estos remordimientos de conciencia, remordimientos sombríos y lúgubres que ahora no me dejan en paz ni de día ni de noche. Y te preguntas: «¿Dónde están tus sueños?». Y meneas la cabeza y te dices: «¡Qué rápido pasan los años!». Y de nuevo te preguntas: «¿Y qué has hecho tú con tus años? ¿Dónde has enterrado tu mejor época? ¿Has o no vivido? Mira —te dices—, mira, en el mundo empieza a hacer frío». Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con un bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento. Palidecerá tu mundo de fantasía, cesará, se marchitarán tus sueños y se caerán como las hojas amarillas de los árboles… Ay, Nástenka, qué triste será quedarse solo, completamente solo, sin tener siquiera de qué lamentarse. ¡Nada! ¡Nada de nada! Porque todo lo perdido, todo eso era nada, un cero absoluto y absurdo, ¡no eran sino ensoñaciones!

De repente todo se vuelve tan simple que asusta

9 Oct

De repente todo se vuelve tan simple que asusta. Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje.

Las opiniones de los demás, son realmente de los demás, incluso si son sobre nosotros; no importa.

Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada. Y no nos hace falta. Vivimos de acuerdo con lo que sentimos.

Dejamos de juzgar, porque ya no hay bien o mal, sino más bien la vida que eligió cada uno.

Finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, es vivir sin miedo, es hacer lo que alegra el corazón en ese momento. Y nada más.

Cuando descubrimos todo eso es cuando llega la satisfacción plena. La verdadera felicidad.

El viaje de Chihiro

31 Jul

Hace tiempo, no recuerdo muy bien cuándo, oí hablar de la película “El viaje de Chihiro”. Al ver algunos resúmenes y opiniones por Internet, vi que se trataba de una película que tuvo mucho éxito hace ya 15 años. Quizás porque me esperaba un poco más, me pareció algo normalita, menos “crítica” con la sociedad japonesa de lo que la pintaban algunas páginas de Internet. Aprovechando el tirón (al estilo maratón de libros de Murakami), puede que vea alguna más de Hayao Miyazaki, estilo “Mi vecino Totoro” o “El castillo ambulante”.

Hay una frase en la película, que dice la gemela Zeniba y sobre la que merece la pena reflexionar:

Nada de lo que sucede se olvida jamás, aunque tú no puedas recordarlo.