Llamémoslo vicisitudes

13 Sep

Querer dar un abrazo interminable a una persona. Querer alejarse lo suficiente para no hacerlo.

Mirar constantemente si está conectada para decirla una tontería o algo bonito. Apartar el móvil para no mirarlo.

Querer reír o llorar junto a ella. Querer hacerlo solo.

Pensar en pasar un buen rato juntos. Correr cuando se puede presentar la ocasión.

Superar cosas de día. Dar marcha atrás cada noche con el insomnio.

Querer ayudar. Producir destrucción y dolor.

Haber aprendido con los años. Cometer los mismos y peores errores.

Si alguien sabe dónde tengo el botón de dejar de sentir, por favor que me lo diga o que lo pulse antes de que cometa más errores o pierda a las personas que quiero, otra vez más. Porque ser frío puede provocar que la gente no te entienda, pero así no quemas a nadie y tú te entiendes un poquito. Ir con los sentimientos a flor de piel es muy parecido a estar un campo de batalla desprotegido y con una ametralladora en mano; sin diferenciar entre amigos y enemigos, disparando sin sentido y sin ni siquiera saberlo. Totalmente cegado.

Todos y cada uno de los errores del pasado en lo que a sentimientos se refiere, repetidos de nuevo. ¿Cuándo y por qué dejé de sentir y volví a ser frío? La última vez que me llevé por delante todo. Cuando no había riendas para domar sentimientos.

 

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