Letra de Cuarteles de Invierno – Vetusta Morla

16 Ene

Hace unos días descubrí Cuarteles de Inverno de la mano de @Compotita. Vetusta Morla es un grupo con letras de canciones bastante peculiares, de hecho si se bucea un poco por Internet es fácil descubrir decenas de artículos en los cuales se intenta arrojar luz sobre el significado de las mismas. A mí me gustó especialmente su canción Los buenos, que estaba en un disco llamado los Ríos de Alice y que escuché en bucle mientras estudiaba un máster. Era un disco instrumental y el colofón al mismo era esa canción, que me parecía bastante bonita.

De “Cuarteles de Invierno” me gusta la parte de

Fue tan largo el duelo que al final,
casi lo confundo con mi hogar.

Como en todo, es cuestión de gustos. La canción está bastante bien y como viene siendo habitual, dejo un vídeo y la letra. Y si no le habéis dado una oportunidad a Vetusta Morla, estáis a tiempo.

Letra de Cuarteles de Invierno

Una caja de recuerdos
y fiestas de guardar.
Media vida en cada intento
y la otra media en pinzas de metal.
Ya es un clásico,
seguir la zanahoria con tu aliento aquí detrás.

Un desorden milimétrico
me acerca hasta el lugar.
Lleva a cabo mi propósito
de ser cuchillo y presa a la par.
No es tan trágico,
jugar con la distancia y heredar su soledad.

Cuarteles de invierno
rompiendo su silencio.
Muñecas de hielo,
testigos de este encierro.
Fue tan largo el duelo que al final
casi lo confundo con mi hogar.

Botiquines para amnésicos,
leyendas de ultramar.
Soldaditos pre-soviéticos,
sellé mi Guerra y Paz particular.
Hay un misterio
de mapas que no llevan al tesoro
ni a epicentros
a punto de estallar.
Son las leyes de la física
y el tiempo no se pone en mi lugar.
Ya es un clásico,
perdí el salvoconducto y ahora espero al emisario…
que nunca llegará.

Cuarteles de invierno
rompiendo su silencio.
Muñecas de hielo,
testigos de este encierro.
Fue tan largo el duelo que al final
casi lo confundo con mi hogar.

Por mucho que vuelvo
no encuentro mis recuerdos.
Los busco, los sueño;
lo propio ya es ajeno.
Cayeron los bordes
y el vaso ya está lleno.
Y ahora sólo intento vaciar.
Sólo necesito despegar.
Fue tan largo el duelo que al final
casi lo confundo con mi hogar.

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