Esa pequeña hoguera

4 Oct

Se acercó sigilosamente mientras miraba sus movimientos con atención. Estaba alrededor de la hoguera, y parecía querer apagarla.

– ¿Qué haces? ¿Por qué la apagas ahora?

– No la estoy apagando, ni mucho menos. Solo la hago más pequeñita.

– ¿Y por qué? Perderá toda su gracia.

– No. Si se mantuviese ardiendo con todo su esplendor durante más tiempo, entonces se acabaría la madera, y se apagaría inútilmente y para siempre; justo ahora, que no es útil para nadie.

– Entonces…

– La mantengo a fuego lento. Puede pasar desapercibida, pero apenas consume, y llegado el momento se podrá volver a avivar, para que aun siendo diferente, valga a más personas. Es… como todo en esta vida. ¿Qué prefieres? ¿Una hoguera espectacular que apenas puedas disfrutar y se apague pronto; o aprender a controlar una un poco más pequeña y alimentarla a tu antojo, para que crezca en el momento adecuado?

– Escojo… que no te entiendo.

2 thoughts on “Esa pequeña hoguera

  1. Pues quizás nos quedaríamos a cuadros conociendo cómo somos o podemos ser en realidad; y puede que a personas a las que quizás nos les prestamos la atención que merecían, nos sorprendan positivamente. La primera impresión, la segunda… a veces no son suficientes; de hecho no valen para conocer cómo es la gente realmente.

    Abrazos grandes.

  2. Todos tenemos “una chispa adecuada”. El problema suele ser que no sabemos identificarla. Y lo llamativo, no deja de ser llamativo, ¿verdad? Si nos parásemos a pensar, a conocer y a indagar en los demás y en nosotros mismos…

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