De niños y reacciones

9 May

Siempre me ha parecido muy curioso cómo reaccionan los bebés y los niños más pequeños ante un golpe, susto, o algo que les produzca tristeza o desconcierto. Al contrario de lo que la lógica parece dictar, no rompen a protestar o llorar justo en el instante posterior al que les pasa, si no que suele ocurrir, que durante 3 ó 4 segundos encajan “lo malo” de una forma casi elegante, aunque luego, inevitablemente, terminan por hacer lo esperado.

¿Y eso no sigue ocurriendo cuando crecemos? Puede. Creer que la reacción no va a suceder porque ya ha pasado un tiempo prudencial, cuando no es así.

Hoy, en parte, soy consciente de ello más que nunca. Y que los sentimientos, al igual que los tiempos, no los controlamos tanto como queremos, ni los conocemos tan en profundidad como creemos por mucho que pase el tiempo y sean “nuestros”. Al fin y al cabo son sentimientos y de algo se tienen que diferenciar de la razón.

Todo tiene su momento. Quizás a veces no te conozcas lo suficiente, o simplemente no reacciones como esperabas hacer. Y es que que una cosa no afecte en un momento dado, no quiere decir que no vaya a pasar factura, por leve que sea, un poco más tarde. Podríamos aventurarnos a decir que incluso algo más de 3 ó 4 “tiempos” después.

Quizás por todo eso y no por casualidad, sea por lo que la canción que ahora suena es la que una vez una amiga me recomendó…

 

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