De móviles que deberían estar apagados o en manos de amigos

7 Ago

Hay situaciones en las que vale más estar calmados y lejos de cualquier medio que pueda servir de altavoz para nuestra alterada cabeza. Ya sea Internet, el móvil, un sobre y un papel… Es fácil reconocer esos momentos, cuando uno sabe que no está actuando llevado por la razón, ni tan si quiera por buenos sentimientos, sino por algo que se lleva dentro y que no nos hace pensar adecuadamente.

Muchas veces hay personas que nos decepcionan porque no actúan o hacen aquello que esperábamos; básicamente, porque puede que hayamos creado una falsa idea de cómo son, y cómo y por qué actúan; olvidando, que la realidad puede ser otra, de la que quizás nos hayamos alejado en exceso. Aunque… nunca se sabe. Y puede que tampoco andemos excesivamente desacertados.

Pero sea como fuere, en esos momentos, hay que ser conscientes de que jugársela a una carta, conlleva sus riesgos. Tanto si se gana, como si se pierde. Y que (vaya, ha salido el símil…), una partida, es jugada por dos en un tablero. Y no solo por uno. Mover las piezas de los dos no vale, y si la otra persona no juega, habrá que ver detenidamente por qué no lo hace, o dejar un tiempo para que lo haga… O dejarlo.

Esto va por los que va. Por momentos complicados, y domingos que se convirtieron en peores domingos. Seguramente cuando pase el tiempo y se mire atrás, esto parecerán minucias, o quizás malas rachas. Pero no por ello se debe abandonar el resto. A alguno le tiene que ir bien, ¡aunque sea por simple estadística! Y bueno, siempre quedará algo a lo que aferrarse, en este caso, a un año.

Es muy fácil. En la vida puedes optar por pasar de puntillas, sin importarte nada, sin crear lazos, sin tener grandes sueños, y así alegrías y penas serán moderadas, y no se sufrirá tanto. O, alguna vez, de cuando en cuando, puedes echar todo, absolutamente todo, al rojo. Si sale, habrá merecido la pena y la alegría será inmensa. Si no, probablemente caeremos en una profunda melancolía. Pero el cosquilleo mientras todo estaba en juego, nos recordará que estábamos vivos. ¿Qué elijes de ahora en adelante?

¡Ah! Dedos quietos. Toda la semana. Y fin de semana de confiscación de teléfono. Hasta nueva orden, so pena de colleja kilométrica (sabes que mi mano es grande) o inmovilización de vehículo, que nos conocemos.

2 thoughts on “De móviles que deberían estar apagados o en manos de amigos

  1. He decir que si hicieramos lo primero que pensamos o que decimos, nos sorprenderia la reaccion de nuestro contricante. Pensamos demasiado y actuamos poco, cuando al final, lo que se espera de nosotros es que demos un juego, y que los que nos estan viendo, se diviertan viendonos hacer lo que queremos. “la vida es eso que pasa mientras hacemos nuestros planes”, y tampoco me parece justo que solo eso. Tarifa de datos?, es un recurso, pero el estar jugando la partida mirando a tu enemigo y esperando cual sera su proximo movimiento, no tiene precio, y eso solo se consigue cuando tu antes has querido jugar. Somos las fichas blancas, y siempre nos toca primero. De todos modos, que las Torres, los Alfiles, y los peones nos protejan.

    • Jajajaja buena última frase… Sabes que aunque ahora las cosas no vayan como quieres, lo has intentado. No trato de que esto sea un consuelo, porque ambos sabemos que no lo es; todos queremos estar (una semana, mes, año, siempre…) al lado de la persona con la que estemos más a gusto, y todo lo que no sea eso, nos supone en cierto modo un fracaso.

      Ahora bien, aunque no haya un consuelo, siempre se aprende algo nuevo. Experiencia, madurez. Quizás la próxima sea la definitiva, o puede que no, pero esto ha dado un poco de vidilla al gris del día a día. Así que… ¡ánimo tío! Un abrazo 🙂

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