De medias naranjas

1 Sep

La mayoría de las personas, muchas veces sin tan siquiera darnos cuenta, pasamos gran parte de nuestra vida buscando a nuestra media naranja. Esa otra persona que nos complemente, haga felices y mejores.

Una persona con la que cada vez que nos fundamos en un abrazo, podamos decir: “casa”. A la que poder colocar el pelo tras su oreja mientras le susurramos algo bonito al oído. A la que podamos mirar a los ojos y ver en ellos reflejado todo lo que es, atravesando ropas y maquillajes. Esa otra persona con la que al juntarnos no formemos una pareja, sino un nosotros.

No necesariamente debe ser parecida a nosotros. Precisamente la mezcla de contrastes es lo que nos hará mejores y nos permitirá descubrir cosas que antes no hubiésemos apreciado. Formas diferentes de entender las mismas situaciones. El contraste de alguien extrovertido con alguien más cerrado y reservado. Una alegría exhuberante mezclada con tonos de grises. Lo alto con lo bajo. Un especialista en miradas con un experto en susurros. La delicadeza en detalles con lo tosco en gestos. Precisamente esos matices son los que fortalecen todo. Aunque evidentemente, siempre se comparta algo, como mínimo, el sentimiento de ser querido y apreciado.

Curiosamente muchos encuentran en la soledad la solución a los problemas de corazón. ¿Por qué?

Es más fácil estar solo, porque ¿y si te das cuenta de que necesitas amor y no lo tienes? ¿Y si te gusta y dependes de él? ¿Y si construyes tu vida entorno a él y luego todo se desmorona? ¿Se puede sobrevivir a ese dolor? Perder el amor es como sufrir daños en un órgano. Es como morir. La única diferencia es que la muerte acaba, esto, puede continuar para siempre.

Anatomía de Gray

Pero nadie, ni el más duro y solitario, está a salvo del amor o encontrarse un día de frente con una persona que le paralice por un instante. De percatarse un día de que su vida lineal y tranquila comienza a tener altibajos. De pasar del amor al odio y vivecersa treinta veces a la semana. De perder el control. De darse cuenta que por una vez no piensa en él primero, sino en otra persona. De desear lo mejor de corazón. Al final a todo el mundo le pasa. Al menos una vez.

Todos tenemos derecho a un amor especial en la vida, sea de la forma que sea. Suceda o no. Pero que cale el corazón para siempre.

If you can love someone with your whole heart, even one person, then there’s salvation in life. Even if you can’t get together with that person.

Haruki Murakami

One thought on “De medias naranjas

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