De estrellas

10 Abr

 

No hay nada más bello que mirar al cielo en una noche despejada.

Siempre puedes encontrar a las viejas estrellas de siempre, o dejarte sorprender por el guiño de alguna nueva que nunca antes habías visto, y que ahora parece brillar con más fuerza.

También puede invadirte la inmensidad del universo, y por una vez sentirte tremendamente pequeño.

O puede servir para recordar a personas que significaron mucho y que ya no están tan cerca, o simplemente no están.

Algunas estrellas tienen nombre, pero podemos inventar otros, y de ese modo llegar a convertirlas en algo especial.

Otras incluso representan un momento, una situación, una persona, una filosofía…

Incluso puede ser todo lo anterior a la vez: belleza, sorpresa, grandeza, recuerdos, magia y filosofía.

Asemejar estrellas con personas a veces se queda corto. Hay algunas tan especiales, que necesitan su propia constelación.

Por eso, cuando no se pueden ver, dejan un vacío irremplazable en todos los que acostumbran a verla.

Por suerte, eso solo pasa durante el día, algunas estaciones, o semanas nubladas; al menos, eso dicen.

Cuentan que desde hace no mucho, en algunos lugares muchas personas miran con esperanza a que una brille como siempre.

Hay quien dice que incluso ve una cuerda azul, un rotulador rojo y una pajarita mirando el cielo.

Entre susurros parecen tratar de convencerse de que ellos no vieron una estrella fugaz.

Esperan pacientes a verla, o que otros la vean brillar en otro lugar, aunque ellos no la puedan volver a ver.

Porque aunque todas las constelaciones y estrellas son únicas e irremplazables, algunas, brillan más que las demás.

Y esas, marcan a cualquiera para siempre.

Porque son las que hacen especial cada noche.

Las que convierten sueños y esperanzas en realidad.


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