Cuándo se es feliz

24 Abr

Entre batidos de chocolate, anécdotas y promesas, hace bien poco mantuve con un pequeño filósofo/romántico una entretenida conversación sobre la felicidad, las metas, y qué hacer cuando las cosas no van como es debido. Lo más curioso es que la conversación iba por otros derroteros, pero al final terminó desembocado en una charla de los más enriquecedora. Básicamente, tú que me lees, ¿eres feliz? Si es que sí, porque no te cabe la sonrisa en tu rostro y desprendes alegría por todos sitios, no hace falta que sigas; pero si es que no, o que no sabes, ¿cómo saber lo que te falta? Y es que… ¿cuándo se es feliz?

 

En el fondo, todos en nuestra vida tenemos una serie de metas comunes (algunos más y otros menos): un buen estado de salud, un trabajo satisfactorio, grupo de amistades con el que disfrutar, sentirse realizado en algún proyecto, tener una persona a la que darle (¡y de la que recibir!) todo el amor, no tener problemas económicos para vivir con calma… Para ser feliz no es necesario que todo esto se cumpla a la vez y sea maravilloso (ojalá fuera así, y quien tenga esa posibilidad, seguro que lo disfrutará al máximo), basta con que se cumplan una serie de mínimos en cada uno de esos aspectos, o que al menos la media salga positiva. Y ahí mucho tiene que ver nuestra actitud, tratando se sacar lo más positivo de todos los resquicios posibles.

¿Cuándo no soy feliz o algo va mal? Cuando cada mañana te pesa, y te levantas sin ver ni una sola cosa positiva en ese día que acaba de nacer. Esto, se puede cambiar manteniendo una actitud menos negativa, el resto… ¡nunca se sabe qué puede pasar! Otro de los termómetros es los domingos, cuanto más apático se esté, con más tiempo libre desaprovechado, peor. ¡Así que a moverse y hacer cosas! No hay nada peor que no hacer nada, hacer cualquier cosa para estar entretenido es bueno (cumpliendo la legalidad vigente, a ser posible claro xD).

 

Si las cosas van fallando, y no hay nada que nos ate, quizás es el momento en que en lugar de ir sustituyendo pequeños aspectos, lo que se debe hacer es buscar un cambio radical. Y es ahí donde entra la “locura” de empezar de cero, una nueva vida, en un nuevo lugar, nuevas personas… porque en el fondo lo que se busca es la pertenencia a un grupo, a una ilusión común, o al corazón de una persona. Y cuando donde nos encontramos empezamos a notar que no estamos a gusto, o simplemente no todo lo felices que nos gustaría, entonces es cuando queremos viajar lejos, salir de donde estamos (¿para siempre, un año, varios meses?) y probar cosas nuevas. La vida es larga si tenemos suerte, y muchas veces para saber qué es lo que nos gusta realmente, debemos probarlo; así sabremos si es lo que queríamos y nos sirve, o habíamos idealizado en exceso. A veces el deseo de viajar es tan grande, que no necesitamos mucho para llenar nuestra maleta y cambiar nuestro rumbo.

 

Sonreír siempre que se pueda, coleccionar momentos, rodearse, hacer las pequeñas cosas que nos gusta… Vale que la felicidad no se encuentra fácilmente, pero al menos… podemos invocarla.

 

Aunque quizás la respuesta a cuándo se es feliz, es que se es feliz cuando no es necesario preguntárselo nunca. Entonces, es que vamos por el buen camino. Porque vamos por el sendero correcto con los ojos tapados, y no nos importa el resto, sabemos que ése es el camino, aunque a veces llueva; porque debe haber contrastes. Esa es la verdadera magia.

 

 

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