Retales de Tumblr

5 Oct

Porque me dediqué a sofocar el incendio de la manera más cobarde, bebiendo para olvidar, ¿pero sabes qué pasa cuando al fuego le echas alcohol? Imagina las ruinas que quedan donde allí un día hubo un corazón.

 

Lo único que sé es que se me ha roto algo hace meses y este otoño que ahora empieza, a mí me llegó en verano; solo quiero que el invierno me congele para siempre el maldito corazón, si es que a lo que queda se le puede llamar así.

 

Siempre he sido solitario pero cariñoso. He sabido gestionar el estar sin pareja la mayor parte del tiempo sin problema alguno. Sin embargo, después de haber estado juntos y ahora volver al punto de inicio, no sé cómo llevarlo. No sé cómo apagar la inmensa necesidad de dar y recibir amor. De volver a mis pequeñas cosas, a mis rincones. De olvidar una vida juntos. De tener de nuevo una piedra por corazón.

Creo que ni siquiera el frío invierno apagará las llamas de este infierno llamado ahora corazón.

 

¿Sabes? A veces la respuesta a determinadas cosas es simple. Ayer lo vi claro viendo una película y unas horas más tarde leyendo un libro. Los hay que somos un puto desastre en el amor, en el gestionar las relaciones, nuestros sentimientos y los de los demás. Todo el mundo es un desastre en algo, mi especialidad es ésta. Ésta y echar de menos a la gente a destiempo durante meses, sin poder pensar en nadie más, cuando de nada vale.

 

Fractura de peroné (plazos)

24 Ago

Ya han pasado más de 2 años desde que tuve una fractura de peroné, más concretamente una por arrancamiento peroneo y a la altura del maleolo. Así que voy a hacer un resumen de mi experiencia dado que recibo bastantes visitas en esas entradas al blog. Fueron unas 7 semanas de inmovilización (3 de férula y 3 de escayola) más unas 30 sesiones de fisioterapia.

 

Cómo pasó

Tuve la fractura de peroné mientras jugaba a baloncesto, simplemente iba andado botando el balón y sentí un chasquido como de rama seca y un dolor muy fuerte en la zona. Caí al suelo y no podía mover el pie, un nuevo chasquido y el tobillo aparentemente regresó a su sitio. De ahí directo a urgencias donde se confirma una rotura a la altura del maleolo peroneo, hay una pequeña fractura, tal y como se puede ver en las imágenes (clic para ver más grandes).

rotura-peronérotura-peroné-maleolo

 

Primera semana

Fue probablemente la más dura. Los dolores eran constantes y también a nivel psicológico el desgaste era notable porque los plazos eran muy grandes, cercanos a los 50 días de inmovilización. Durante esta semana hubo antiinflamorios, heparina y un par de visitas vinculadas a una mala colocación de la férula y una pequeña revisión. También debido a roces el hinchazón y dolores fueron más fuertes de lo que deberían.

 

Tercera semana

En la revisión y debido a que no estaba todo bien, se dieron unos días más a la férula antes de colocar la escayola. La musculatura del gemelo había desaparecido y los calambres eran algo muy habitual.

 

Cuarta semana

Aquí es cuando se retira la férula y se coloca la escayola que estará unas 3 semanas. La vida con escayola es complicada al principio pero no mucho más que la férula. Hay que tener mucho cuidado con las posiciones para evitar escaras, ya que por adoptar una posición adecuada para que la fractura de peroné fuese mejorando, se pueden dañar (por presión) otras zonas.

 

Séptima semana

Ésta fue en mi caso la definitiva. Se hicieron radiografías para corroborar que todo estaba bien y se procede a quitar la escayola. De la pierna queda ya el hueso y apenas gemelo, eso sí, tal parece que no pesa. Hay que empezar a posar (que no apoyar) la pierna. Aquí es donde se ve si la colocación de la escayola fue la más adecuada y si el ángulo del pie permite estar de pie. Yo no tuve esa suerte y mi posición natural erguido era con la pierna mala con un pie y medio por detrás del bueno.

 

Rehabilitación

Aquí fueron de 30 a 40 sesiones con mucha paciencia. Al principio el miedo lógico de que se iba a volver a romper y la sensación de no poder estar de pie. También hay que luchar por recuperar movilidad, tanto en las sesiones como con diferentes ejercicios en casa. Por complicaciones con la escayola tuve una úlcera en el talón bastante profunda que me hizo estar con calzado abierto un total de 7 meses.

 

Vida normal

En mi caso la mayor secuela es cierta pérdida de movilidad en cuanto a acercar los dedos del pie a la pierna, o dicho de otra forma, doblar el pie trayéndolo hacia nosotros. Con mucho esfuerzo se minimizó esa falta de movilidad, pero aún es evidente al hacer actividades como el baloncesto, que el pie malo no dobla tanto como el otro, si bien uno se termina acostumbrando. También la rigidez inicial al levantarse (tal parece que el tobillo no quiere doblar), termina por desaparecer totalmente. Más allá de eso, no quedaron secuelas ni dolores vinculados a la fractura de peroné. Y si estás leyendo esto, paciencia y mucho ánimo, se supera.

Como pequeño recuerdo a Germán Germano

11 Oct

Hace unos días, los que formamos parte de Avalon en Travian (un pequeño juego online), nos enterábamos del fallecimiento de uno de sus integrantes. Vaya por delante que no llegué a tener relación con él, pero algunos compañeros sí y decían que era una persona agradable que animaba a todo el mundo. Una de sus frases, que luce dicho grupo ahora a modo de homenaje, es todo un ejemplo de buena filosofía. Algo dejó aquí, a todos.

Haré mucho o poco, pero algo haré seguro, porque he subido a los cielos y he bajado a los infiernos y no había sitio para mí. Así que este es mi sitio y aquí me quedaré.

Es lo que hacemos…

18 Ago

Todos creemos conocernos bien, mejor que nadie. Por mucho tiempo que alguien lleve a nuestro lado, siempre habrá algunas cosas que opinen de nosotros que nos harán pensar: “realmente no me conoce del todo, yo no soy/actuaría así”. Amigos, familia… da igual, puede que en ocasiones llevemos razón, pero sería engañarnos si creemos que todo lo que nos dicen está equivocado.

Es muy diferente la imagen que tenemos de nosotros mismos, lo que proyectamos y lo que realmente somos en realidad. En cierto modo se asemeja a lo que sucede cuando hablamos con alguien: pensamos una cosa, decimos algo que se parece y la persona que nos escucha puede entender algo radicalmente diferente a lo que queríamos, o perder matices que marcan la diferencia.

Con el paso del tiempo la mayor parte de la gente termina por comprender cómo es y ahí llega el momento de estar a gusto con ello, tratar de cambiarlo para mejor, o por qué no, seguirlo negando hasta que en el momento más inesperado la realidad nos estalle en la cara. Por eso es importante estar rodeados de personas que estén dispuestas a decirnos lo bueno y lo malo con sinceridad, porque es así como podemos “aprendernos” mejor.

Como en todo, habrá cosas que nos resulten agradables y otras que por el contrario hagan que frunzamos el ceño, quizás porque era algo de nuestra personalidad que considerábamos enterrado o mejorado. Y es que a la hora de pensar e imaginar, o ponernos en pequeñas encrucijadas morales, siempre cogemos la opción “correcta”. Pero… ¿a la hora de la verdad haríamos lo mismo? ¿Los sentimientos no nos jugarían una mala pasada? ¿Acaso no distorsionamos la realidad para que se parezca a lo que nosotros queremos y que nuestros argumentos sean los correctos? O por contra, puede que la razón tenga un papel tan predominante que nos olvidemos no solo de cómo nos sentimos en realidad, sino cómo otras personas se sienten con lo que hacemos. ¿Creemos que nosotros no hacemos daño sin querer? ¿Que el resto de la gente piensa que actuamos de la mejor forma posible?

Por esos motivos, es lo que hacemos y no lo que creemos que haríamos, lo que verdaderamente nos define. Y no debemos tenerle miedo a ello, porque en nuestras manos está el aceptarlo y cambiarlo.

Lo que nos define