No es malo sentir

20 May

No es malo sentir algo. Y no necesariamente sentimientos positivos, los negativos también valen, ya sean dolor, rabia porque algo no ha salido, tristeza porque los resultados son más mediocres de lo esperado… Porque precisamente lo más desesperante es cuando no sientes absolutamente nada. Ni alegría ni tristeza. Cuando da igual todo lo que pase. Cuando tu vida es totalmente llana y estable durante meses o incluso años. Porque tras un tiempo así, llega un momento en el que piensas que ya no sientes nada. Que vagas por la calle sin sentido. Que a base de disgustos u otras circunstancias de la vida, tal parece que no tienes corazón ni sentimientos.

Por suerte no siempre es así. Terminan por llegar momentos en el que el corazón se alborota y resulta complicado mantenerse firme en una decisión. Días de altibajos, luces y sombras, o simplemente, vida. Incluso puede que no sea necesario vivir algo nuevo, puesto que de repente, durante un solo instante, el feliz recuerdo de aquello que tuviste o no, pasa por tu cabeza y tu corazón da un vuelco. Da igual que sea para que esboces una sonrisa sincera o te sumerjas un rato en las tibias aguas de la melancolía. Donde creías que no había nada, sólo pedazos; aún queda algo. Y funciona; sí, funciona. Así que estás vivo, no lo olvides.

¡Ah! Y también recuerda esto: encontrar el amor, o al menos creer haberlo encontrado; hace que merezca la pena el dolor de buscarlo, o por extraño que parezca, incluso el dolor de perderlo.

Malos pasos

13 May

Los que me conocen ya saben que no creo en un dios que mueva el destino de cada uno. Al menos, de entre los más mediáticos que existen, no creo en ninguno. Aunque no niego que a veces me gusta fantasear con que hay una especia de “karma” que termina de compensar los actos buenos y malos de cada uno. Pero no hay más que leer la prensa para ver (o no) lo que pasa en cualquier lugar del mundo y ser consciente de que la parte “ética” o “justa” no está en su mejor momento, si es que en alguno lo estuvo.

Ésta, es una entrada de las más absurdas que he escrito en este blog. Básicamente no iba a decir nada de lo que estoy contando ahora. Iba a hablar sobre el código fuente de programas que iba a publicar, para que otras personas pudiesen avanzar en sus conocimientos de Android. Y, entre algunas de esas entradas, se mezclarían posts de canciones o alguno con más sentimiento. Sin embargo, lo que en la tarde del domingo pasado se iba a publicar, no se hizo. Porque resultó imposible.

Y es que hay momentos en la vida en que las cosas se tuercen, independientemente de la actitud que tengamos o cómo nos hayamos portado. Que sí, que te pintas una sonrisa y tiras hacia adelante. ¿Te cae otra pedrada? Venga va, ya dejará de llover. ¿Esto se rompe? No pasa nada, ya llegará lo bueno. Y así hasta que por fin durante un largo tiempo nos olvidamos de todo esto porque las cosas van mejor.

A mí hoy por hoy casi me sangran los recuerdos de hace tan solo tres meses cuando todo estaba genial en los aspectos que uno aprecia en la vida. Compararlo con cómo está hoy todo, es un auténtico chiste sin gracia alguna. Y es que un mal paso, hace ahora tan solo un día, puede echar por tierra lo poco que habías ido avanzando tras alguna semana con chaparrones repentinos. Romperte un poco un hueso, aunque implique unos meses de inmovilización, puede dolor mucho, no tanto por lo físico como lo mental. Prueba de ello es que unos segundos después, el puñetazo que pegas contra el suelo no es por lo que te duele esa zona. Es por el dolor mental: ¿por qué esta racha? ¿qué he hecho para merecer tanto mal en tan poco tiempo?

Y sí. Sí se puede estar peor, porque siempre se puede estarlo y el tiempo lo ha demostrado en carnes propias y ajenas. Pero eso no quita para todo duela lo mismo. Y que veas chistes crueles por todas partes, ya que terminar hace poco un libro que se llama “La mecánica del corazón”, es, como poco, irónico dadas algunas de las situaciones vividas.

1368106500134972

 

Para mí, hoy llueve, e indudablemente lo seguirá haciendo durante muchos días hasta que las cosas más incontrolables den un respiro. Entonces, todos los fantasmas y recuerdos de cosas sucedidas en un mes como éste, se irán colocando en un baúl del que no deberán salir en un largo tiempo. Y entonces la sonrisa que luzca será totalmente real, como hace no mucho era.

No más entradas tristes después de ésta. Eso espero.

De niños y reacciones

9 May

Siempre me ha parecido muy curioso cómo reaccionan los bebés y los niños más pequeños ante un golpe, susto, o algo que les produzca tristeza o desconcierto. Al contrario de lo que la lógica parece dictar, no rompen a protestar o llorar justo en el instante posterior al que les pasa, si no que suele ocurrir, que durante 3 ó 4 segundos encajan “lo malo” de una forma casi elegante, aunque luego, inevitablemente, terminan por hacer lo esperado.

¿Y eso no sigue ocurriendo cuando crecemos? Puede. Creer que la reacción no va a suceder porque ya ha pasado un tiempo prudencial, cuando no es así.

Hoy, en parte, soy consciente de ello más que nunca. Y que los sentimientos, al igual que los tiempos, no los controlamos tanto como queremos, ni los conocemos tan en profundidad como creemos por mucho que pase el tiempo y sean “nuestros”. Al fin y al cabo son sentimientos y de algo se tienen que diferenciar de la razón.

Todo tiene su momento. Quizás a veces no te conozcas lo suficiente, o simplemente no reacciones como esperabas hacer. Y es que que una cosa no afecte en un momento dado, no quiere decir que no vaya a pasar factura, por leve que sea, un poco más tarde. Podríamos aventurarnos a decir que incluso algo más de 3 ó 4 “tiempos” después.

Quizás por todo eso y no por casualidad, sea por lo que la canción que ahora suena es la que una vez una amiga me recomendó…

 

Las no ausencias

26 Feb

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada, prácticamente mes y medio. A veces esto sucede cuando no tienes nada que contar. Otras, porque suceden muchas cosas y no terminas de encontrar el mejor momento para escribir. Las tres últimas semanas han sido, sin duda alguna, motivo de esto último.

Tratar de resumir u ordenarlo todo es bastante complicado y por importancia, injusto. Por tiempo, por fin puedo decir que he acabado la carrera, estando trabajando. Nunca pensé que sería así como la terminaría, enterándome del aprobado en la última asignatura en pleno viaje familiar a Asturias, y me gustaría que más gente de la que está hoy por aquí pudiese verlo. Tras tantos años, anécdotas, luchas, esfuerzos… es una sensación de alivio ver que se puede terminar lo que se empieza.

Pocos días antes, justo después de hacer el examen, fui avisado de que mi contrato no sería renovado en la empresa en la que me encuentro, Gloin. Llegué de casualidad y he tenido la oportunidad de conocer a unos compañeros fantásticos con los que he pasado un año genial. Un ambiente de trabajo estupendo, personas en las que confiar, trabajar sin preocupaciones y donde compartir risas y confianzas. Más que compañeros.

Aunque de alegrías más escasos, el equipo de baloncesto ha mostrado unión en momentos complicados, porque todos sabemos que a veces el esfuerzo no tiene recompensa. Y eso solo se arregla esforzándose más, haciendo piña y arrimando el hombro para lograr conseguir el principal objetivo de todo esto: pasarlo bien, luchar y por qué no, ganar.

Y no menos importante es la sonrisa peculiar que llevo vestida desde hace no mucho tiempo, que, evidentemente, no es solo por lo anterior. Es esa sonrisa especial. Compartida. Que conforme pasan los días se va haciendo más amplia.

Curioso febrero.

El 2012 se va como se esperaba: silencioso

31 Dic

“Qué rápido se ha ido este año” y “no ha pasado nada particular” pueden resumirlo perfectamente. Después de un año como el anterior, que marcó los extremos que se puede vivir, con felicidad absoluta y tristeza inmensa; este año cumplió con lo esperado y simplemente fue uno más. Lejos de altibajos y emociones, el 2012 ha pasado por mi vida como algo plano y sin grandes alteraciones.

No ha sido un año de grandes viajes: Barcelona (lo mejor, la compañía), Burgos (todo un clásico) y Madrid; apenas ha habido días de vacaciones para más. El tema de la salud tampoco pasará a la historia, con 8 meses sin poder jugar por lesiones. Y la carrera… en fin, ya solo queda un pedazo de una asignatura (dos escopetas tengo, primer aviso xD). Sorprendentemente en apenas un mes volví a encontrar trabajo (o él me encontró a mí) y volví a dar con un equipo de compañeros con el que ir a la oficina es mucho más que ir a trabajar. Se mezclan recuerdos del Castra Servilia, tardes de risas, conformarse con lo que hay y “keep walking”. En definitiva: 2012 ha sido un año normal, que pasará de puntillas en las páginas de la historia de este pequeño hombrecillo. Y la verdad: no está mal, hay que entender los ritmos y que no todo puede seguir creciendo indefinidamente.

Por aquí me he sorprendido escribiendo algunos posts que traen a flote sentimientos: De medias naranjas, de músicos a los que no había prestado atención y me gustaron: desde Ismael Serrano (aquí y aquí) a Los Aldeanos, Rayden… Ahora todo es suave y leve, el balancín que vuelve a su punto de origen tras grandes vaivenes. En el horizonte: atisbos de ligeros cambios, despertares de letargos, sonrisas, luchas y de nuevo, vida.

Un año más, abrazos para todos.