Desde la oscuridad

1 Nov

Entre las páginas que sigo está “Desde la oscuridad“.

– ¿Ella te hizo esa cicatriz en el corazón verdad?
– No, la cicatriz me la hizo el tiempo, ella sólo provocó la herida.
– ¿Por qué no la sana del todo?
– Muchas veces, las heridas son el único recuerdo que nos queda de alguien y quizá sea esa la razón por la cual decidí no cerrarla nunca.

Esto también pasará

9 May

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

– Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

– No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.

El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey.

Pero no lo leas – le dijo – mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía:

– Esto también pasará.

Mientras leía estas palabras sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música y bailes. Él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo:

– Apreciado rey, le aconsejo leer nuevamente el mensaje del anillo.
– ¿Qué quieres decir? – preguntó el rey – Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta. No estoy desesperado y no me encuentro en una situación sin salida.
– Escucha – dijo el anciano – este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas. También es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará” y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo bueno era tan transitorio como lo malo.”

Esas pequeñas perlas

18 Ene

Va por delante que me gusta Maldita Nerea y que es de los pocos grupos a los que he ido a ver en concierto. Quizás sea por el halo especial que tienen, la filosofía que desprenden y esos detalles que van dejando por donde pasan. Me encantó pasarme por su blog y poder leer unas geniales entradas sobre aquello que queremos conseguir en nuestra vida y los impedimentos que vamos encontrando.

Aunque dejo aquí un pequeño extracto, lo mejor es que veáis la primera y segunda parte en su blog si disponéis de unos minutos.

Nuestro destino debe quedar determinado principalmente por nuestros actos, no por nuestras palabras. Y para actuar tienes que tener muy claro lo que quieres y cómo quieres hacerlo, y no puedes incurrir en el error de pensar que dependes de cosas que no puedes controlar, como el tiempo, terceras personas o cualquier otro tipo de circunstancia que exceda a tu control. Si piensas eso es que algo falla, créeme. Recuerda que todo es mucho más fácil de lo que parece, pero que es bastante probable que alguien lo esté complicando todo sin que seas consciente de ello. Muy probable. Como también lo es que quien lo complica todo sea precisamente quien ahora lee estas líneas.

Insisto, si comprendes esto, todo cambiará. Te lo aseguro.

 

¿Qué quieres oír?

17 Oct

Simplemente me ha parecido precioso. Se lo cojo a mi primita favorita y lo dejo aquí:

 

— ¿Y cuál es la verdad?

— No lo sé.

— Entonces ¿qué quieres oír?

— Quiero oír que cuando encontraste este sitio ya sabías para qué ibas a venir, que cuando trajiste la manta, ya sabías para qué la ibas a usar, que cuando viniste esta noche a buscarme, ya sabías qué iba a pasar, y quiero oír que no has hecho preguntas para no escuchar respuestas que no te convenían, y que has cruzado los dedos para que yo no cruzara las piernas, y que no podías aguantar más, que es superior a tus fuerzas, que me tenías tantas ganas que si te hubiera suplicado con lágrimas en los ojos que me respetaras, tú habrías hecho lo mismo conmigo, eso quiero oír.

Sus ojos se suspendieron sobre mi rostro desde una plataforma muy lejana, y el volumen de su voz descendió hasta rozar apenas mis oídos.

—Eres una tía muy rara, india.

—Ya lo sé, lo he sabido siempre. Pero una cosa así no tiene remedio. O lo tomas o lo dejas, y yo ya me he cansado de intentar dejarlo.

Malena es un nombre de tango – Almudena Grandes

Anteponer lo equivocado

12 Oct

Hace unos días me encontré el siguiente texto en Tumblr. Por su forma de expresarlo y por ser algo que seguro le pasó a más de uno alguna vez, llega muy dentro. Desconozco el autor original, aunque podría ser… cualquiera.

Por favor chicas/os lean esto hasta el final. Soy el típico chico al que le gustan las chicas de grandes pechos y lindo cuerpos. Me fijo en lo físico. Un día un compañero de clase me dijo “oye un amiga mía te encuentra lindo” me lo dijo por Facebook, me dio el de ella. La agregué. Para mi sorpresa era una chica de mi escuela que siempre me la encontraba. Siempre pensé “está loca”. No era de mi gusto para nada, era gordita y no era muy atractiva. Bueno si lo era pero no era de mi gusto.

Comenzamos a hablar, era divertida, y graciosa. Hablábamos más por chat… Un día me la topé de frente y solo nos saludamos. A la semana me atreví a preguntarle si yo le gustaba. Ella me respondió que sí… no me interesaba y le mentí “te daré una oportunidad” lo hablaremos. Ese mismo día una chica hermosa, delgada muy linda… me dijo que le gustaba, estuvimos juntos. Al poco tiempo comenzamos a salir. Mientras que a la chica de mi escuela aún le mantenía la ilusión. Un día ella me vio con “mi novia” (la chica hermosa) yo le dije que de verdad no la quería lastimar, pero que ya estaba saliendo con otra persona. Ella entristeció. Y se marchó… no hablamos por semanas. Un día viernes, encontré a mi novia con otro chico. Fue extraño, entonces volví a casa… vi a la chica de mi escuela conectada, le hablé… con 0 esperanzas de que me respondiera… pero para mi sorpresa… respondió “hola niño, ¿cómo estás?” Con la misma alegría de siempre. Los días pasaban y no había día en que no le hablara. Aunque solo fueran por estupideces… ella respondía paciente y tierna. Pasaron varias semanas y un día, le pregunté “¿aún me quieres?” ella respondió “¿de qué forma?” “¿aún te gusto?” pregunté insistiendo. Ella se demoró en responder. En su muro había publicaciones seguidas de un chico. Hasta que ella me lo confirmó, “estoy saliendo con alguien” sentí un vacío muy grande… no entendía mucho por qué… pero dolía… “ah… ” Respondí… No pude escribir nada más. ¿Esto habrá sentido ella cuando yo la rechacé?

Solo nos saludábamos, nunca hablábamos en persona. Hasta un día en que me atreví a acercarme a ella, estuvimos conversando largo rato. Cuando nos íbamos a casa iba ella, un amigo mío y yo, tomé su mano… El roce de su mano con la mía… Me causó una extraña sensación. Sentí ganas de no volver a soltarla nunca más. Ella llevaba 5 meses de relación. Se veía feliz… mientras yo solo quería abrazarla… lo hice. Mis deseos incontrolables… de no querer soltarla, se denotaban en mis manos temblorosas. Quedamos de acuerdo de salir otro día… y así fue, tome su mano de nuevo… Había más cercanía. Ella sonreía y bajaba la vista… entonces entendí. Me enamoré de ella… No me importa su físico, solo no quería separarme de ella nunca más…

Ella ahora lleva 9 meses de relación, yo he estado con muchas chicas… pero sigo enamorado de ella. De vez en cuando, solo cuando ella me lo permite. La visito. Ella no sabe lo que siento. Jamás lo sabrá… se casará dentro de poco. Pero no puedo evitar eso, quiero su felicidad… aunque sea lejos de mí. Está enamorada de otro… pero no de mí. Perdió la posibilidad de que ese amor sea mío. He besado muchos labios, imaginando como sería rozar los de ella, he dormido con muchas mujeres, imaginando su cálido cuerpo al lado mío… Pero ya no será. Nunca. Ella no me pertenece, ella no me quiere a mí…. Si leíste hasta el final no pierdas a la persona que está a tu lado, menos por su físico. Amale por lo que es, su astucia, su ternura, su valentía…. Sus defectos y virtudes. Amale todos los días, y si se acaba demuéstrale que luchaste hasta el final por ella/el. Yo perdí a esa mujer… yo perdí a mi primer amor… no lo pierdas tú.