Baila, baila, baila – Haruki Murakami

3 Feb

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“Baila, baila, baila”, de Haruki Murakami.

Tras leer los mejores libros de Haruki Murakami, no he perdido la oportunidad de seguir con otros menos conocidos. A pesar de que el título no es especialmente llamativo (tiene su sentido, como todo), aquí podemos encontrar otra vez los aspectos más típicos del estilo del escritor: la mezcla de realidad y fantasía, hechos extraños, personajes peculiares… A pesar de estar escrito hace más de 20 años, ha sido hace relativamente poco cuando ha se ha traducido al español, quizás por la fama que ha ido adquiriendo Haruki Murakami.

¿Y cuál es el argumento de “Baila, baila, baila”? Pues se hablará de un escritor freelance que llegado un momento en su vida, decide volver de nuevo a un lugar peculiar, el Dolphin Hotel, ya que se siente arrastrado a ello por una extraña fuerza. Se encontrará con un hotel muy diferente al que allí había y según va preguntando sobre qué fue de él, cada vez se hace más evidente que algo misterioso lo rodea. Allí establecerá relación con una dependienta, a la que hará el favor de llevar una joven huésped de apenas 13 años a otra ciudad. Estos personajes, junto a un viejo amigo que ahora es una estrella del cine; estarán envueltos en desapariciones, asesinatos y otras tropelías. Todo ello con la oscuridad y la mezcla de realidad/subconsciente a la que nos tiene acostumbrados Haruki Murakami.

Si nunca has leído a este autor, quizás éste no sea el mejor libro para engancharse con él; pero si ya has visto otros y te gusta su estilo, sin duda no te decepcionará.

Los mejores libros de Haruki Murakami

29 Dic

Hace tiempo hablé por aquí de 1Q84 , el primer libro que leí de Haruki Murakami, que si bien me desesperó a ratos porque la trama parecía no avanzar a la velocidad esperada, sin duda tenía un estilo muy diferente a lo que había leído hasta entonces.

Ha sido meses después, a raíz de un artículo que leí donde se pedía el Nobel de Literatura de para él, cuando me decidí a leer otros de sus mejores libros. Es un estilo diferente y probablemente no guste a mucha gente, también depende de cómo se encuentre uno y de cuánto le llenen determinados personajes. Aquí dejo los nombres de algunos de ellos y citas que por algún motivo remarqué.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Un hombre que llevaba una vida normal junto a su mujer pierde primero a su gato y posteriormente a su esposa. Ambas desapariciones poco a poco parecen estar conectadas. Llamadas de mujeres misteriosas, una niña “diferente” para su edad, un pozo que parece llevarle a otro mundo y la lucha entre “el bien y el mal”, llenan este libro con final para algunos personajes y para otros no.

Kafka en la orilla

La huida del hogar por parte de un joven, sumado al desconocido pasado de su padre y su desaparecida madre, aderezado con igual importancia por un personaje limitado pero capaz de hablar con los gatos y con gran corazón. Aventuras, el reencuentro con uno mismo y como siempre con fantasías tan propias de Haruki Murakami. Me encantaron el par de frases finales sobre amores y la vida, que giran entorno al amor perdido por uno de los personajes.

—En todo, Nakata, hay que seguir un orden —explicó Johnnie Walken—. No se puede mirar demasiado lejos. Porque si miras demasiado lejos pierdes de vista el suelo y corres el riesgo de tropezar. Pero tampoco debes distraerte con los pequeños detalles que están a tus pies. Porque si no miras al frente, acabarás topando con algo. Total, que hay que mirar un poco hacia delante, seguir un orden determinado e ir despachando las cosas. Eso es fundamental. En cualquier cosa que hagas.

—Kafka Tamura, en la vida de los hombres hay un punto a partir del cual ya no podemos retroceder. Y, en algunos casos, existe otro a partir del cual ya no podemos seguir avanzando. Y, cuando llegamos a ese punto, para bien o para mal, lo único que podemos hacer es callarnos y aceptarlo. Y seguir viviendo de esta forma.

(…) En la medida en que el tiempo exista, todo el mundo irá perdiéndose al fin, pasando a ser algo distinto. Antes o después.

—Sin embargo, aunque acabes perdiéndote alguna vez, necesitas un lugar al que poder retroceder.

—¿Un lugar al que poder retroceder?

—Un lugar al que valga la pena volver.

El puro presente no es sino el fugitivo progreso del pasado royendo el futuro. A decir verdad, toda percepción ya es memoria.

—Porque, cuando nos enamoramos, todos buscamos en la persona amada una parte de nosotros que nos falta. Por eso, al pensar en esa persona, siempre nos ponemos en mayor o menor medida tristes. Nos sentimos como si volviéramos a pisar una habitación añorada que habíamos perdido hace muchísimo tiempo. Es natural.

—Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado —dice cuando el teléfono deja de sonar—. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca.

Al sur de la frontera, al oeste del sol

Aquí no hay tanta fantasía como en otros libros de Haruki Murakami. Cuenta la historia de un hombre con una vida hecha, estable; al que de repente le vienen los fantasmas de su vida de juventud, encarnados en dos mujeres de las que estuvo enamorado. Es una mezcla de presente y recuerdos de juventud y de cómo la aparición de personas que estuvieron a tu lado en el pasado y significaron mucho, puede hacer que tu vida tiemble y se lleve por delante todo lo que considerabas estable.

En este mundo hay cosas que son recuperables y otras que no. Y el paso del tiempo es algo definitivo. Una vez has llegado hasta aquí, ya no puedes retroceder. ¿No crees? —Asentí—. A mí me parece que con el paso del tiempo hay cosas que se solidifican. Como el cemento dentro de un cubo. Y entonces ya no se puede retroceder.

Entonces no lo sabía. No sabía que era capaz de herir a alguien tan hondamente que jamás se repusiera. A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el mero hecho de existir.

—A ti te gusta ir dándole vueltas a las cosas tú solo. Seguro. Y no soportas que los demás sepan lo que tienes en la cabeza. Tal vez sea porque eres hijo único. Estás acostumbrado a pensar las cosas por tu cuenta y a decidir por ti mismo. Con que yo me entienda, ya basta, ¿no? —dijo Izumi sacudiendo la cabeza—. Y eso a mí me produce una terrible inseguridad. Me siento abandonada.

Es una lástima, pero hay cosas que no pueden volver atrás. Una vez has dado un paso hacia delante, por más que lo intentes, ya no puedes retroceder. Si se estropean, así se quedan para siempre.

Tokio Blues

Amor, personajes atormentados por las decisiones del pasado, que se van haciendo adultos y como todo en la vida, se ven obligados a elegir. Toda la historia narrada por un joven que va madurando y que debe tomar la decisión de seguir con el amor de la novia de su amigo fallecido (totalmente atormentada y “torcida”) u optar por una nueva chica totalmente diferente a la que si bien la vida no trató nada bien, lo lleva de una forma especial. Todo ello mientras los personajes crecen, estudian y crean todo tipo de lazos. Aquí, tampoco está la fantasía de Haruki Murakami y sí, hay un final para casi todo, algo extraño en él y que normalmente puede traer de cabeza a cualquier lector.

— Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.

— ¿Y qué sucede cuando lo abres?

Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.

— Que te curas.

—Lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales —reflexionó Reiko.

Cuando uno está rodeado de tinieblas, la única alternativa es permanecer inmóvil hasta que sus ojos se acostumbren a la oscuridad.

Deja de atormentarte por esto. Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así. Parece que está aleccionándote, pero ya es hora de que aprendas a vivir de este modo. Constantemente intentas que la vida se adecue a tu modo de hacer las cosas. Si no quieres acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida.

La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida (…) El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso. Pensé en ello, noche tras noche.

Quedan más libros de Haruki Murakami, pero probablemente estos sean los mejores que tiene. Si no lo has leído, te invito a hacerlo. Quitando alguno especialmente largo (1Q84 sobre todo), se leen bastante bien y te hacen ver la vida de una forma diferente. ¿De eso se trata verdad? Leer, pensar y aprender.

El Lobo Estepario – Hermann Hesse

17 Ago

Aunque no he leído el libro, acabé cayendo por una página de frases donde aparecía un fragmento aún más pequeño que éste. Se trata de un pasaje de El Lobo Estepario, un libro de Hermann Hesse que dudo que lea (no porque piense que sea malo, ni mucho menos) y que fuera del contexto de la historia puede resultar hasta bonito.

– Yo te gusto – continuó ella- por el motivo que ya te he dicho; he roto tu soledad, te he recogido precisamente ante la puerta del infierno y te he despertado de nuevo. Pero quiero de ti más, mucho más. Quiero hacer que te enamores de mí. No, no me contradigas, déjame hablar. Te gusto mucho, de eso me doy cuenta, y tú me estas agradecido, pero enamorado de mí no lo estás. Yo voy a hacer que lo estés, esto pertenece a mi profesión; como que vivo de eso, de poder hacer que los hombres se enamoren de mí. Pero entérate bien: no hago esto porque te encuentre francamente encantador. No estoy enamorada como tú de mí. Pero te necesito, como tú me necesitas. Tú me necesitas actualmente, de momento, porque estás desesperado y te hace falta un impulso que te eche el agua y te vuelva a reanimar. Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir. Yo, en cambio, también te necesito a ti, no hoy, más adelante, para algo muy importante y hermoso. Te daré mi última orden cuando estés enamorado de mí, y tú obedecerás, y ello será bueno para ti y para mí.

Visto el fragmento, el porqué de que quizás no fuese tan bonito es por cómo sigue:

No te ha de ser cosa fácil, pero lo harás, cumplirás mi mandato y me matarás. Eso es todo. No preguntes más nada.

El libro de El Lobo Estepario, por lo que dicen las sinopsis, es bastante peculiar. Así que si os atrevéis, adelante.

1Q84

26 Abr

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“1Q84”, de Haruki Murakami.

Aunque me ha llevado lo indecible leerlo, por fin terminé los 3 tomos que componen esta obra. ¿Por qué tanto tiempo? Pues una mezcla de no disponer de ratos largos para leerlo y también porque el ritmo de esta trilogía resulta bastante lento a veces, es más; se podría condensar la obra en la cuarta parte de su extensión y no se perdería nada importante. Todo eso no quita para que sea una obra buena, pero no mucho más de un 3/5 en valoración.

En el primer tomo se nos cuenta cómo un profesor realizará la corrección del libro de una adolescente con dificultades para expresarse. Y como esa corrección se presentará a un premio al que no debería optar, ya que está modificada por un adulto. A partir de ahí, los acontecimientos (aunque lentamente) se irán desatando. Todo ello será narrado de una forma peculiar, siendo cada capítulo visto desde la perspectiva de dos de los personajes principales (tres en el último tomo), el profesor/corrector Tengo y una monitora de un gimnasio “ajusticiadora”. Entrará en juego una asociación religiosa que ve peligrar su culto por lo que se narra en el libro, una anciana que busca la justicia para aquellos hombres que escapan de la “justicia legal”, un editor de libros con pocos remordimientos y algunos dispares personajes.

El contenido e ideas de la obra son geniales, sin embargo, la lentitud de 1Q84 puede hacer que mucha gente tire la toalla. No es hasta el final del primer tomo cuando todo comienza a precipitarse, algo que se repite en los finales del segundo y tercero, siendo el resto un poco insulso. El final tampoco ayuda mucho, ya que deja tal cantidad de cosas abiertas que hace pensar que hay una cuarta parte, cosa que no es así. ¿Merece la pena leerlo? Sí, pero armado de paciencia, pues Haruki Murakami quería un 1Q84 que se desgranase lentamente.

– Me dijiste que pensabas irte lejos de aquí. ¿Muy lejos?
– A una distancia que no puede medirse con números.
– Como la distancia que separa los corazones de las personas.

La mujer que arañaba las paredes

6 Jun

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“La mujer que arañaba las paredes”, de Jussi Adler-Olsen.

¿Se nota que tengo tiempo libre? Sí, otro libro que acabo de leer (de hecho estoy a punto de acabar con la segunda parte de esta serie de “El departamento Q”). A diferencia de los anteriores, éste sí que me ha atrapado rápidamente, de hecho lo he fulminado en un día. Para mí, un 4/5, fácil de leer, con intriga y un estilo muy peculiar.

Vale, hasta ahora no lo he comentado, pero voy respondiendo: no, no es una novela porno ni un relato érotico. Los que empecéis a leerlo comprenderéis el título rápidamente. ¿Y cuál es la trama de esta saga policíaca que está arrasando en Dinamarca? Pues nos cuenta las andanzas del policía Carl Morck, al que se le asigna un departamento que llevará los crímenes sin resolver más importantes que hubo en el país y que se quedaron sin un culpable. En este primero libro, además de saber cómo se creó el departamento y por qué, podremos acompañar al subcomisario y su peculiar ayudante en sus esfuerzos por resolver la muerte de Merete Lynggaard, rodeada de misterio y de irregularidades, en la que parece que esferas políticas y farmacéuticas tienen que ver. También se entremezclará el caso abierto en el que él y sus compañeros fueron atacados por un asesino.

El estilo del libro es bastante peculiar. Se alternan los capítulos en los que veremos lo que le sucedía a la víctima en el pasado, con las investigaciones presentes, algo que llama la atención y nada tiene que ver con los aburridos flashbacks que se pueden encontrar en otro relatos.

Así que si buscáis una serie de novelas donde engancharos y os gustan los relatos policíacos, no dejéis pasar la oportunidad de leer “La mujer que arañaba las paredes”.