Frase The Hole

7 Nov

Ayer, viendo el espectáculo de The Hole en Badajoz, como conclusión a amores “rarunos e imposibles” y todo lo que envuelve sentimientos, dejaban unas frases entre las que me quedo con ésta:

Sí amigos, hay que estar en el agujero para salir del agujero, hay que vivirlo todo, pero hasta el fondo, a tope; aunque a veces duela, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu puta vida, para que cuando te llegue el momento, puedas gritar a boca llena: sí, amigos, yo he vivido.

¿Eres un uno o eres un cero?

12 Ago

Esta fragmento de la serie de Mr. Robot me pareció genial. Siempre se dice que no todo es blanco o negro, que hay un abanico de grises. Pero en las decisiones importantes, ¿realmente es eso aplicable?

– Dime una cosa Elliot, ¿eres un uno o un cero? Ésa es la pregunta que debes hacerte. ¿Eres un sí o un no? ¿Vas a actuar o no?
– Bueno… has estado frente a la pantalla demasiado tiempo, tío. La vida no es binaria.
– ¿No? Claro, hay grises… pero al descender al corazón de cada elección, hay un uno o un cero. O lo haces o no lo haces. Si sales por esa puerta, has decidido no hacer nada, lo que significa que no volverás. Lo dejaste, ya no eres parte de esto. Serás un cero. Si te quedas, si quieres cambiar el mundo, serás un sí. Serás un uno. Así que te lo preguntaré de nuevo: ¿eres un uno o eres un cero?

Yo, al menos, no lloro. Pero no me enorgullezco…

12 Abr

Yo, al menos, no lloro. Pero no me enorgullezco de ese estreñimiento emocional. Sé de mucha gente que aquí de pronto suelta el trapo y llora inconsolablemente durante media hora, y luego emerge de ese pozo en mejores condiciones y con mejor ánimo. Como si el desahogo les sirviera de ajuste. De manera que a veces lamento no haber adquirido ese hábito. Pero quizá tenga miedo de que si me aflojo, mi resultado personal no sea el ajuste sino el desajuste. Y ya tengo, desde siempre, suficientes tornillitos a medio aflojar como para arriesgarme a un descalabro mayor. Además, para serte estrictamente franco, no es que no llore por miedo a aflojarme, sino sencillamente porque no tengo ganas de llorar, o sea, que no me viene el llanto. Esto no quiere decir que no padezca angustias, ansiedades, y otros pasatiempos. Sería anormal si, en estas condiciones, no los padeciera. Pero cada uno tiene su estilo. El mío es tratar de sobreponerme a esa minicrisis por la vía del razonamiento. La mayoría de las veces lo logro, pero en cambio otras veces no hay razonamiento que valga. Destrozando un poco el clásico (¿Quién era?) te diría que a veces hay corazonadas de la razón que el corazón no entiende.

Mario Benedetti