Berlusconicidio

13 Dic

Hoy, un valiente ciudadano ha decidido realizar un estudio para comprobar si la cara de Berlusconi era tan dura como decían. Para ello decidió arrojarle un objeto metálico a su maravilloso rostro de 73 años operado no sé cuántas veces.

Evidentemente se ha desatado un debate encarnizado entre los que aplaudían el “objetazo”, y los que lo veían como un atentado a los derechos fundamentales.

A mí la verdad que me ha hecho gracia, y si bien no apoyo la violencia, este hombre (Berlusconi) no me da pena alguna. ¿Y sabéis por qué? Porque ese individuo no es como vosotros, ni como yo. Porque ha robado, malversado, y chanchulleado a más no poder. Y no se sienta en el banquillo de los acusados, porque se ha creado su propia ley que le inmuniza ante todo. A efectos terrenales, es un dios, ya que no puede ser juzgado, y su palabra es la ley, pese a que cientos de jueces lleven poniendo el grito en el cielo desde hace años.

Si la justicia funcionase, y este estúpido señor no tratase al resto de personas como escoria, probablemente esto jamás hubiese sucedido. El problema es que su actitud chulesca, homófoba y racista; está permitida por un estado de “no-derecho”, que le permite hacer lo que le venga en gana, a sabiendas que no puede ser castigado “legalmente” por ello.

Así que, en vez de analizar el acto violento en sí, ¿por qué no analizamos las causas? Claro, eso no interesa tanto… No vaya a ser que el “caballero” salga perdiendo.

De todos modos, no creo que haya muchos problemas con su cara. Nada que varias nuevas intervenciones no puedan arreglar. A costa de los italianos, no vaya a ser que alguien se crea que tiene equipos de fútbol, mansiones y cadenas de televisión por lo que cobre legalmente al año.

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