¿Aún lo lees?

30 Mar

Porque en ese caso, puede que a pesar de la distancia abierta entre dos trenes que se alejan, encontrásemos un nuevo cruce. Donde parar por un instante y mirarnos a los ojos. Y sin pronunciar ni una sola palabra, mantener la más intensa de las conversaciones.

O puede que no valiese de nada. Que cuando tú mirases al cielo vieses solo una dorada mientras en otro lugar un pequeño aprendiz de todo solo viese una simple constelación. Que el amarillo se diluyese totalmente. Que nuestros caminos se separasen definitivamente. Que todo fuese como siempre. Como si no nos hubiésemos conocido.

A destiempo.

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