El viaje de Chihiro

31 Jul

Hace tiempo, no recuerdo muy bien cuándo, oí hablar de la película “El viaje de Chihiro”. Al ver algunos resúmenes y opiniones por Internet, vi que se trataba de una película que tuvo mucho éxito hace ya 15 años. Quizás porque me esperaba un poco más, me pareció algo normalita, menos “crítica” con la sociedad japonesa de lo que la pintaban algunas páginas de Internet. Aprovechando el tirón (al estilo maratón de libros de Murakami), puede que vea alguna más de Hayao Miyazaki, estilo “Mi vecino Totoro” o “El castillo ambulante”.

Hay una frase en la película, que dice la gemela Zeniba y sobre la que merece la pena reflexionar:

Nada de lo que sucede se olvida jamás, aunque tú no puedas recordarlo.

La cuerda floja – La MODA

18 Jul

Hasta hace un mes y poco no había oído hablar de este grupo: La Maravillosa Orquesta del Alcohol. De hecho, cuando más tarde alguien me dijo que cómo era que escuchaba a LA MODA, no acababa de entender a que sé refería. Y es que si no lo habéis hecho, estáis tardando. Una voz rota con multitud de instrumentos poco habituales que la acompañan sin eclipsarla y con letras y un sonido que invitan a cantar. En el concierto que hubo en Cáceres en junio, canté cada una de ellas hasta quedarme afónico. Simplemente enormes.

Aquí os dejo la letra y un vídeo de “La cuerda floja”, una de las canciones de su primer disco, “¿Quién nos va a salvar?”. Buena pregunta, ¿verdad?

La cuerda floja – LA MODA & Quique González

Ya sé que el tiempo vuela y nunca lo podré coger;
quizá el día que esté fuera, quizá el día que no esté.
Siempre me miro y pienso, todo lo que pude hacer,
en todo lo que no he hecho, en todo lo que no haré.

Soy uno de esos locos que creen en poder cambiar;
pido siempre dos deseos si veo una sonrisa fugaz.
Ya me creí mentiras, ya no busco la verdad;
dime tú que son los sueños, dime tú lo que es volar.

Algunas series, otros libros

16 May

Qué pereza escribir. Definitivamente solo escribo cuando estoy triste, o eso parece, de ahí que esto sea un erial desde hace tiempo. La vida sigue y bueno, aunque solo sea para acordarme en fin de año de lo que he visto y he leído (aunque debería hacer una reseña de cada), esto es lo que llevo en 2016:

Libros:

  • Baila, baila, baila (Haruki Murakami).
  • El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Haruki Murakami).
  • La caza del carnero salvaje (Haruki Murakami).
  • Esto no es una historia de amor (José A. Pérez, recomendación del bueno de Gon).
  • Los años de peregrinación del chico sin color (Haruki Murakami).

Series:

  • Master of None (altamente recomendable, es la que más me ha gustado; con un rollo romático, simpático y algo duro)
  • Love.
  • Orange is the New Black.
  • Man Seeking Woman (genial ida de olla a la que te enganchas una vez le pillas el punto. Gran descubrimiento de Gon).
  • Daredevil (la segunda temporada ha sido maravillosa).
  • Marseille.

Películas:

  • 500 días juntos (la recomendación de Cris fue “porque eres tú”).
  • Amigos de más.

Las dos películas me han gustado (más la primera), habría que sumar alguna más pero nada reseñable. A lo mejor se me quita la pereza y escribo un resumen sobre algún libro, por si acaso, dejo un par de citas sin decir de dónde, para evitar spoilers.

-Nunca quisiste ser novia de nadie y ahora eres la mujer de alguien.

-Hasta a mí me sorprendió.

-No creo que yo llegue a entenderlo nunca. Vamos, que no tiene mucho sentido.

-Surgió sin más.

-Pero eso es lo que no entiendo, ¿cómo surgió sin más?

-Solo…solo me levanté un día y lo supe.

-¿El qué?

-Pues lo que no supe seguro contigo…

 

“He pensado tanto en algo que dijiste, sobre cuando te das cuenta de lo rápido que todo se acaba y que no quieres desperdiciar nada bueno. Nunca jamás.”

Cosas que pasaron en mis 20

26 Mar

Ha llovido bastante desde que quise publicar esta entrada hasta que finalmente me puse manos a la obra y decidí dedicarle un tiempo. Quizás necesitaba unos meses para coger perspectiva. O simplemente es que entré en los 30 con cierta desgana y pereza.

10 años de la vida de una persona dan para mucho. Como es lógico, de los 20 a los 30 son los primeros en los que más cosas suceden. Y eso que no puedo quejarme por los diez anteriores, viajé mucho y no tengo recuerdos demasiado amargos: Francia, Holanda, Bélgica; decenas de pueblos por España, Tenerife, Gran Canaria… Jugué a básket en un buen equipo, tuve momentos tristes por los problemas de rodilla, empecé en la universidad, alguna noche memorable, amigos, tuve mis primeros rotos en el corazón y el resto de cosas que le pueden pasar a uno.

¿Y los 20? Es complicado ser objetivo y recordarlo todo. Ya sea por mala memoria en ocasiones y otras porque simplemente lo mejor era olvidar determinadas situaciones. Esto no es un “lo que aprendí”, que ya vendrá en otro post, sino que es un poco anotar algunas cosas que me pasaron. Me es más sencillo hablar de viajes porque con ellos vienen más recuerdos de situaciones, lugares y estados de ánimo.

  • Estuve en París por segunda vez en el verano de 2009, en un viaje peculiar en coche. Carnet y coche, anda que no fue sorpresivo esto.
  • Por Edimburgo pasé el primer gran viaje con amigos de esta época. Fue sin duda de los mejores y guardo muchos recuerdos. La banda sonora la puso Trelese, la anécdota más grande el DNI caducado del incombustible Pepe, la magia el grande Jorge Luengo, la alegría todos nosotros y las incontables pintas, la fiesta de disfraces, el asesino de la cuchara…
  • Un año más tarde, en 2011 (pasó de todo: bueno… y malo), los viajes se sucedieron. En primer lugar un viaje a Londres en plenos exámenes de Junio (el taxi pirata, las comidas en el jardín, el cambio de horario), seguido por otro a Mallorca donde vi a mi Campanilla particular, a Alicante a rebozarnos por la playa de las piedras ocultas. Y luego a Lituania, Letonia, Estonia (¡y Helsinki!) para ver el Eurobasket, disfraces de Guardia Civil incluidos. A la vuelta, como colofón, viaje de una semana a la Riviera Maya con la empresa.
  • Los tres años siguientes no hubo viajes fuera de España (más allá de un viaje a Tánger por trabajo), pero sí a Burgos (cómo no), Madrid, Méntrida, Barcelona (a aprender a no cruzar en rojo), Toledo y otros muchos findes de escapadas cercanas. En 2013 por la rotura de Peroné me perdí Eslovenia y alrededores y más tarde Alemania, pero bueno, todo no puede ser.
  • El último en Sintra (aún no había ido nunca a Portugal) y Roma.
  • Aquí faltan visitas a pueblos de Extremadura y no pocos viajes más dentro de España: Ourense, Avilés, Gijón, Zaragoza, Alicante, Barcelona, León, Palencia, Ávila, Salamanca, Béjar, Valladolid, Madrid, Huelva, Cádiz…

Así que sumado a los años anteriores he pisado tierra en Portugal, Francia, Escocia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Italia, Lituania, Letonia (aunque solo fuese pisar las estaciones de servicio), Estonia (qué bonito Tallín, ¿volveré?), Helsinki, Marruecos y México.

Como en la vida de todos, se han cruzado muchas personas por mi vida, unas pocas para quedarse y otras muchas para acabar yéndose. Por desgracia, algunas nos han dejado a todos: mi tía Conchi en 2011 de una forma muy triste e injusta y en 2015 por ley de vida mi abuela Nori. Aún me emociono pensando en ello. Si eso fue la cruz, la cara la puso mi padre en 2007 porque aunque el susto fue mayúsculo, vive para contarlo.

He salido en la tele como narrador, co-presentador, por estar loco e ir disfrazados de guardias civiles en Kaunas. He escrito para diversas web de básket, he tenido una web de frases y en su momento bastantes visitas. He estado en 2 trabajos más aparte del de ahora: en Intexmedia (qué gran equipo de personas e infinitos buenos recuerdos en esos 3 años) y por Gloin otro año (con mucha suerte con los compañeros también).

En la salud, he estado malito dentro de lo normal, pero hay que añadirle algún esguince, roturas fibrilares, la rotura de peroné, ansiedad…

En el amor he tenido también de todo. He querido, me han querido, he tocado fondo con el desamor, he fallado y tomado decisiones erróneas de las que me he arrepentido, pero también he hecho un poco feliz a otras personas. Me he pegado 3 batacazos grandes (cada uno el doble de grande que el anterior, el último aún duele y eso que ya hace un año) que se unen a otros 2 “memorables” de la década anterior. Remiendos en la patata, que dicen.

Acabé la carrera con un retraso evidente (de años, aunque de cabeza no es que esté mejor) y dije que no volvería a pisar una universidad en la vida. Al año siguiente me matriculé en un máster (¡viva la coherencia!), porque ya que siempre dije que no valían para nada, qué mejor forma de comprobarlo que haciéndolo y más si no estaba trabajando en ese momento. Éste si lo acabé a la primera, pero no con poco esfuerzo ni falto de disgustos.

Mantengo amigos de antes de los 20, aunque pocos (estas cosas pasan), pero el cariño es mayor cada año que pasa. Lo mismo sucede con las personas que he tenido la suerte de conocer durante esta década. Os tengo mucha más estima de la que pensáis.

Y ya… No quiero mezclar este pequeño diario de cosas que pasaron con otro de “cosas que aprendí”, que llegará en las próximas semanas o meses. Y tampoco el de cosas que quiero hacer de los 30 a los 40. Vale, qué viejo me he hecho.

Quizás a cámara lenta. Despacio. Pero he vivido. Aquí no está ni el 1% de mis 20, pero me basta. Y estoy agradecido de poder contarlo. He preferido no poner muchos nombres aquí (quizás cuando tenga 80 años me arrepienta porque ya no me acuerde bien) por respeto y porque siempre se me olvidaría alguien y sería injusto. Gracias a todos 🙂

Una clave de la felicidad

9 Feb

La clave de la felicidad no está en buscarle sentido, sino en mantenerte ocupado con tonterías sin importancia, porque al final te morirás igual.

Vi esta frase el otro día en un GIF que estaba en Twitter y me dio que pensar. ¿Cuántas veces hemos ocupado nuestra mente con lo primero que hemos encontrado a mano para deshacernos de pensamientos hirientes? Y en la vida, ¿no hacemos constantemente lo mismo? Tratamos de apagar voces de nuestra conciencia con cualquier cosa, para no oír lo que nadie quiere escuchar. Por eso, cuando estamos inactivos, volvemos a escuchar esas voces; y nos queremos deshacer de ellas cuanto antes. Qué será de nosotros, qué sentido tiene esto… El silencio no es tan fácil de domesticar como puede parecer a primera vista. A veces se da la ironía de que para conseguirlo, necesitamos llenar de ruido nuestra vida.