Un lugar para conspirar
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Infinitud de la ignorancia

11 de febrero de 2014 | Susurrado por Diegazo en Citas - (1 comentario)

Porque fue mi maestro quien me enseñó no solamente cuan poco sabía, sino también que cualquiera que fuese el tipo de sabiduría a la que yo pudiese aspirar jamás, no podría consistir en otra cosa que en percatarme más plenamente de la infinitud de mi ignorancia.

Karl Popper

Quedarte grande

11 de febrero de 2014 | Susurrado por Diegazo en Personal - (Sin comentarios)

Que te quede alguien grande. Ese concepto. Y poder asumirlo y tratar de enmendarlo.

Roll the dice – Bukowski

5 de enero de 2014 | Susurrado por Diegazo en Poesía - (Sin comentarios)
“Lanzar los dados”
 
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otro modo, no empieces siquiera.
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Tal vez suponga perder novias, esposas,
parientes, empleos y quizá la cabeza.
Ve hasta el final.

Tal vez suponga no comer durante 3 o 4 días.
Tal vez suponga helarte en el banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel.
Tal vez suponga mofas, desdén, aislamiento.
El aislamiento es la ventaja,
todo lo demás es un modo de poner a prueba tu
resistencia, tus auténticas ganas de hacerlo.
Y lo harás a pesar del rechazo y las ínfimas probabilidades
y será mejor que cualquier otra cosa que puedas imaginar.
Si vas a intentarlo ve hasta el final.
No hay sensación parecida.
Estarás a solas con los dioses y las noches arderán en llamas.
Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final, hasta el final.
Llevarás las riendas de la vida hasta
la risa perfecta, es la única lucha digna que hay.

¿Qué tal fue 2013?

31 de diciembre de 2013 | Susurrado por Diegazo en Personal - (4 comentarios)

Un año más, aprovechando unos momentos de clarividencia y de cordura, toca hacer balance de lo que ha sido el año 2013. Siempre ayuda poder echar un ojo hacia atrás a resúmenes anteriores que reviven experiencias y permiten unas reflexiones más certeras.

Qué divertido resulta poder leer en palabras propias que en 2012 no pasó nada y cómo todo eso cambió tan solo unos meses después, para finalmente regresar a la calma. Y es que los primeros meses de 2013 fueron realmente movidos. En una semana se concentraron tantas cosas… volver a sentir algo por alguien e ilusionarse desde bien dentro, terminar una carrera que cada día pesaba más o como se ponía fin a un año trabajando en una nueva empresa. El tiempo pasó rápido hasta mayo donde otra semana concentró los más intenso: el acabarse algo que pudo haber sido más bonito y una inoportuna rotura de peroné que ha marcado el resto del año por sus numerosas complicaciones.

Irónicamente este 2013 prometía cada vez más según transcurrían las semanas, para ir poco a poco decepcionando por mucho que se intentara lo contrario. Presumía también de ser un año viajero y algo se hizo: San Martín del Castañar y la Alberca, Galicia y cómo no, Madrid y Asturias. Por contra, se quedaron por el camino pese a mucho esfuerzo por evitarlo el Eurobasket 2013 (Eslovenia, Croacia, Austria, Italia…), Alemania y algunos intentos de escapada (si alguien que yo me sé me lee, sí, Austria está anotada).

Visto así, la verdad que puede resultar penoso. De tener mucho a poco, de ilusionarte por alguien a quedarte en tierra de nadie, de preparar viajes que no se pudieron completar, de deporte que se dejó a un lado, trabajo que se perdió y no recuperó. ¿Vaya castaña, no?

Por suerte o por desgracia, ha habido momentos peores y hay que saber apreciar también los buenos. Este año también ha sido el de las bodas de dos amigos (con chaqué incluido) y esas cosas llenan. El año en el que por fin se termina una carrera que ha costado mucho y que otros grandes amigos han terminado también (cuánto nos lo merecíamos), qué calma ahora que se ha cumplido con el deber. Puestos a terminar se cumplió la cabezonería de volver a jugar a Travian solo por ganar con un buen grupo. Las incontables risas o el día a día salpicado de buenos momentos no deben quedarse fuera.

Y de soluciones también. No poder jugar porque no estás bien puede desembocar en una pequeña historia que te lleve a entrenar un equipo de baloncesto senior femenino y hacerte sonreír mucho. Porque hay veces que se tiene suerte y se coincide con un grupo genial que hace todo más fácil y divertido. Tampoco me gustaría olvidar el esfuerzo y orgullo por ir incluso bastante lejos y aún medio cojo a diferentes lugares en busca de trabajo. Por dar lo máximo en una rehabilitación costosa que aún tiene cuentas pendientes.

A ratos ha sido un año duro. Hay cosas que son inevitables y otras en las que nuestros errores nos marcan. De esto último se puede aprender, o al menos eso espero. De lo primero a veces lo único que queda es luchar para que no vaya a peor y buscar soluciones. Pero por suerte también fue un año bonito. Sí, tuvo que ver el estar más acompañado durante parte del trayecto. Una cosa es intentar pasar página y otra olvidar, hay recuerdos y sentimientos que no lo merecen (¡fueron muy buenos!), no está mal echar de menos de vez en cuando. Ya habrá tiempo para corregir fallos y descuidos, prevenir y evitar nuevos grises desenlaces, al fin y al cabo es cosa de dos y circunstancias. Todo sirve para conocerse mejor y seguir aprendiendo, aunque muy a nuestro pesar para ello se pierdan oportunidades y “cachos” de personas por el camino.

No he escrito mucho por aquí, quizás más por Tumblr para aliviarme o contar pequeñas cosas en un ambiente menos transitado. De los posts (muy poca cantidad esta vez) me quedo con Lo que escuchó Diegazo en 2013, Viejas entradas del blog y por su orden cronológico Las no ausencias, Malos pasos, y el ser más sincero en Dos meses cojo (un trozo) y Lo que en su momento pasó por Tumblr. Espero ser menos monotemático y poder alegrar a más gente y ser feliz con menos resentimiento.

¿Y 2014? Como poco terminar con lo que se quedó a medias este año y buscar resarcirme en varios aspectos. Es más que suficiente y puede ser muy divertido. Mejor salud (vaya añito desde el mismo día de mi cumpleaños), algo de trabajo, algo de viajes, menos crueldad con los sentimientos, entretenimiento y alegría.

Gracias a todos aquellos con los que he tenido la oportunidad de compartir tiempo durante 2013 y me han ayudado a reír y madurar un poco más (tampoco era complicado xD). Siempre es agradable saber que se está rodeado de personas tan maravillosas. Mis mejores deseos para este 2014, nos lo merecemos.

Los buenos, de Vetusta Morla

23 de diciembre de 2013 | Susurrado por Diegazo en Música - (Sin comentarios)

Hace unas semanas, de forma casual, apareció por Spotify una recomendación de Vetusta Morla. No los suelo escuchar, di una oportunidad a su último disco (Los ríos de Alice) y me gustó. Probablemente la gente a la que le gusta este grupo me llame de todo, porque en el álbum solo hay canciones instrumentales y lo empecé a escuchar mientras estudiaba porque me mantenía relajado. He dicho que son todas instrumentales pero no es del todo cierto, hay una excepción, la última canción, una que tocaban desde hace tiempo pero que nunca habían publicado en un disco. Precisamente es ésa sobre la que os dejo aquí la letra y vídeo, Los buenos. Aclarar, que este disco en realidad recoge la banda sonora que hicieron para un juego con ese mismo nombre, Los ríos de Alice. Sobre gustos no hay nada escrito (por cierto, ¿qué expresión más absurda, no?), espero que la disfrutéis.

 

 

Letra de Los buenos de Vetusta Morla

Las ganas de inventar y una tiza al cielo,

marcarán la frontera de mi razón.

Y un arsenal de paciencia y celos

nos recuerdan, las chicas no pagan dinero.

 

Y a la vez que lo sagrado, siempre es pequeño

tus fantasmas me pueden resucitar.

Mi colección de angelitos negros

nos recuerdan, tenemos lo que merecemos.

 

Lo sé porque muchos ya se fueron

y hoy sigo sus pasos al caminar.

Y aquí tú y yo, solo quedamos los buenos,

nadie nos enseña donde parar.

 

No te asuste el desgastarme, soy eterno

y esas manos tan puras como el coral.

Ya llegará lo del cementerio

y solo entonces lo mismo será que no serlo.

 

Lo sé porque muchos ya se fueron

y hoy sigo sus pasos al caminar.

Y aquí tú y yo, solo quedamos los buenos

nadie nos enseña donde parar.

 (…)