Un lugar para conspirar
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Fractura de peroné

18 de mayo de 2013 | Susurrado por Diegazo en Varios - (Sin comentarios)

Una de las cosas que hice al poco de fracturarme el peroné, fue buscar información por Internet, más aún cuando pasaban los días y quería saber si las cosas que sentía eran normales o no. Así que pondré aquí mis peripecias (iba a decir andanzas) desde que me diagnosticaron la fractura por arrancamiento peroneo.

 

Cómo pasó

Jugando un partido de baloncesto con unos amigos, de repente al pisar con el pie oí un chasquido y luego sentí un dolor muy fuerte en el tobillo, automáticamente fui a parar al suelo. Tras unos revolcones y un nuevo chasquido (el tobillo volviendo a su sitio original), ya con más calma y al quitar la zapatilla se veía un hinchazón del tamaño de una pelota de tenis un poquito por encima de lo que debería ser el tobillo en sí. En urgencias, tras unas radiografías, me diagnosticaron una fractura por arrancamiento peroneo, esguince de grado IV. Esto fue debido a que el pie rotó internamente más de lo debido y el ligamento se elongó todo lo que pudo pero al no conseguir frenar el movimiento, tiró del peroné hasta arrancarlo, momento en el cual paró. Deciden ponerme una férula hasta 5 cm por debajo de la rodilla, reposo absoluto en cama, Clexane (heparina) y Enantyum (aintiinflamatorio). Ya dejan entrever que esto es para largo, pero no dan fechas demasiado concretas, se habla de meses.

 

Primeros días

Me centraré más en la parte física, porque evidentemente la psicológica cualquiera se la puede imaginar: tristeza, mala leche, frustración… Tras conseguir unas muletas la situación mejora (antes tocaba moverse a la pata coja y en una silla con ruedas, la típica de oficina), pero los viajes son: a la cama, al baño o al salón a comer. Lo mínimo. Dormir por la noche es una auténtica odisea los primeros días, ya que solo existe una posición para dormir y el resto del cuerpo empieza a molestar debido a las extrañas posturas. Ir al baño e intentar hacer lo que la madre naturaleza pide requiere también su técnica. Se ponen unos muslitos y rodillas de alucinar con tanto hacer fuerza levantándose. El pie pasa de rosita a negro al levantarse.

Lo mejor es irse a la idea de que este proceso con férula se va a ir a los dos meses y medio o tres fácilmente, así que hay que ir consiguiendo provisiones de series, libros, juegos o lo que sea. De vez en cuando es bueno mover los dedos del pie inmovilizado y acostumbrarse a los pequeños espasmos que tiene a veces la pierna y que provocan que el tobillo se mueva dentro de la férula (si se ha ido desinflamando, podréis ver todas y cada una de las estrellas en pleno día, por mucha medicación que llevéis).

 

Primer control (a los cuatro días)

En mi caso ha tocado una cita con el traumatólogo a los cinco días, más que nada por temas del seguro deportivo. Ha servido para salir de casa (el viaje en coche puede ser muy divertido si medís dos metros y apenas entráis en los asientos) y que el médico aclare el proceso. Tras comprobar que a priori ligamentos y resto de huesos están en buen estado, muestra dónde está la fractura y ya avisa: esto es serio, no te muevas mucho. Pongo un par de imágenes por si alguno tiene curiosidad y llega aquí para ver un poco más sobre la fractura de peroné.

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Tras ver la primera indica que hasta dentro de cuatro semanas no habrá una radiografía de control. Luego ve la segunda, resopla y dice que mejor seis semanas y ya se hablará. A pesar de que la pierna se mueve dentro de la férula, piensa que lo mejor es que permanezca así durante dos semanas más, antes de ponerme una que esté más ajustada (cosa que causa dolor, el pie baila un poco dentro y el tobillo no lo perdona). Ahora toca hacer tiempo hasta volver de nuevo.

Aunque el disco es un poco diferente al estilo que nos tienen acostumbrados, hay canciones que recuerdan a sus orígenes. De casualidad, de las primeras que escuché es ésta, me quedo con la parte en la que habla Delafé, en la alegría y ganas de un futuro prometedor, cuando en el presente algo se ha torcido.

Esta es parte de la letra de Delafé (la canción se puede escuchar en Spotify).

Cuando las cosas se tuerzan (…). Y volverás a volar.

Volverás a dormir. Volverás a soñar. Volverás a descansar sin Tranquimazin ni Diazepam. Volverás a saltar en la cama, a explotar como San Juan y a correrte disfrutando como un animal. Volverás a por ella, a poder temblar. Volverás a brindar por un sistema que agoniza, que sigue en movimiento, aunque ya ha muerto como la cola cortada de una lagartija. Volverás a ser viento, a sentirte movimiento, a deambular por las calles, libre, alerta, como un taxi con la luz verde. Y volverás a bailar y a silbar melodías en la ducha que jamás se registrarán. Volverás a creer que se puede hacer y que algo debe cambiar.

En fin, volverás de las tinieblas y abandonarás la zona sucia y el desastre manifiesto. Volverás a latir con fuerza, a bajar piñones, a escalar montañas para estar más cerca de dios, del cielo y de los aviones que unen a los amantes de diferentes regiones. Ahora es el momento porque así lo siento. Está en mi aliento y en mi mirada. Que he vuelto a brillar, una vez más supersólida, esta mañana después de una noche endemoniada.

Vale la pena llorar (…)

Pero el niño crece. Empieza a entender que no es tan poderoso, que para sobrevivir depende de los demás. Entonces ama, espera ser retribuido y, a medida que pasa la vida, desea cada vez más ser correspondido. Está dispuesto a sacrificarlo todo, incluso su poder, para recibir a cambio el mismo amor que entrega. Y acabamos donde estamos hoy: adultos que hacen cualquier cosa para ser aceptados y queridos.

Aleph – Paulo Coelho

Todo lo que necesito en este momento es un abrazo. Un gesto tan antiguo como la humanidad y que significa mucho más que el abrazo de dos cuerpos. Un abrazo quiere decir: no me amenazas, no tengo miedo de estar cerca, puedo relajarme, sentirme en casa, estoy protegido y alguien me comprende. Dice la tradición que cada vez que abrazamos de verdad a alguien, ganamos un día de vida.

Aleph – Paulo Coelho

La mecánica del corazón

14 de mayo de 2013 | Susurrado por Diegazo en Libros - (Sin comentarios)

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“La mecánica del corazón”, de Mathias Malzieu.

Un 3 sobre 5, más que por la historia en sí, porque hay que valorar los sentimientos que quiere transmitir a través de la lectura. Resulta entretenido y fácil de leer, casi como un cuento. Quizás haya sido rácano en la valoración (ha resultado ser un éxito de ventas), pero tampoco creo que sea para ensalzarlo demasiado.

La historia de “La mecánica del corazón” nos cuenta la vida de Jack, un bebé que nace en Edimburgo con un corazón muy débil, al que su matrona decide colocarle un reloj de cuco para que haga las veces de marcapasos y de este modo pueda sobrevivir. Pero esto tiene consecuencias en forma de tres reglas que debe cumplir:

“Primero, no toques las agujas de tu corazón. Segundo, domina tu cólera. Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases. Si no cumples estas normas, la gran aguja del reloj de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo.”

Con estas premisas Jack irá creciendo y se enamorará locamente de Miss Acacia, una joven que terminará por irse a vivir a Granada, trasladando la acción a un lugar más cálido que el frío Edimburgo. Durante la novela se irán viendo los sentimientos que los amores provocan: alegría, ternura, celos, cólera, felicidad…  sin faltar un duro competidor por el corazón de la joven. No es un libro “Disney” y el final sí sorprende. Con menos de 120 páginas, es una lectura recomendable para sonreír y entender que en nuestras vidas, todos hemos pasado por capítulos así.

 

Malos pasos

13 de mayo de 2013 | Susurrado por Diegazo en Personal - (Sin comentarios)

Los que me conocen ya saben que no creo en un dios que mueva el destino de cada uno. Al menos, de entre los más mediáticos que existen, no creo en ninguno. Aunque no niego que a veces me gusta fantasear con que hay una especia de “karma” que termina de compensar los actos buenos y malos de cada uno. Pero no hay más que leer la prensa para ver (o no) lo que pasa en cualquier lugar del mundo y ser consciente de que la parte “ética” o “justa” no está en su mejor momento, si es que en alguno lo estuvo.

Ésta, es una entrada de las más absurdas que he escrito en este blog. Básicamente no iba a decir nada de lo que estoy contando ahora. Iba a hablar sobre el código fuente de programas que iba a publicar, para que otras personas pudiesen avanzar en sus conocimientos de Android. Y, entre algunas de esas entradas, se mezclarían posts de canciones o alguno con más sentimiento. Sin embargo, lo que en la tarde del domingo pasado se iba a publicar, no se hizo. Porque resultó imposible.

Y es que hay momentos en la vida en que las cosas se tuercen, independientemente de la actitud que tengamos o cómo nos hayamos portado. Que sí, que te pintas una sonrisa y tiras hacia adelante. ¿Te cae otra pedrada? Venga va, ya dejará de llover. ¿Esto se rompe? No pasa nada, ya llegará lo bueno. Y así hasta que por fin durante un largo tiempo nos olvidamos de todo esto porque las cosas van mejor.

A mí hoy por hoy casi me sangran los recuerdos de hace tan solo tres meses cuando todo estaba genial en los aspectos que uno aprecia en la vida. Compararlo con cómo está hoy todo, es un auténtico chiste sin gracia alguna. Y es que un mal paso, hace ahora tan solo un día, puede echar por tierra lo poco que habías ido avanzando tras alguna semana con chaparrones repentinos. Romperte un poco un hueso, aunque implique unos meses de inmovilización, puede dolor mucho, no tanto por lo físico como lo mental. Prueba de ello es que unos segundos después, el puñetazo que pegas contra el suelo no es por lo que te duele esa zona. Es por el dolor mental: ¿por qué esta racha? ¿qué he hecho para merecer tanto mal en tan poco tiempo?

Y sí. Sí se puede estar peor, porque siempre se puede estarlo y el tiempo lo ha demostrado en carnes propias y ajenas. Pero eso no quita para todo duela lo mismo. Y que veas chistes crueles por todas partes, ya que terminar hace poco un libro que se llama “La mecánica del corazón”, es, como poco, irónico dadas algunas de las situaciones vividas.

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Para mí, hoy llueve, e indudablemente lo seguirá haciendo durante muchos días hasta que las cosas más incontrolables den un respiro. Entonces, todos los fantasmas y recuerdos de cosas sucedidas en un mes como éste, se irán colocando en un baúl del que no deberán salir en un largo tiempo. Y entonces la sonrisa que luzca será totalmente real, como hace no mucho era.

No más entradas tristes después de ésta. Eso espero.