Una de las cosas que hice al poco de fracturarme el peroné, fue buscar información por Internet, más aún cuando pasaban los días y quería saber si las cosas que sentía eran normales o no. Así que pondré aquí mis peripecias (iba a decir andanzas) desde que me diagnosticaron la fractura por arrancamiento peroneo.
Cómo pasó
Jugando un partido de baloncesto con unos amigos, de repente al pisar con el pie oí un chasquido y luego sentí un dolor muy fuerte en el tobillo, automáticamente fui a parar al suelo. Tras unos revolcones y un nuevo chasquido (el tobillo volviendo a su sitio original), ya con más calma y al quitar la zapatilla se veía un hinchazón del tamaño de una pelota de tenis un poquito por encima de lo que debería ser el tobillo en sí. En urgencias, tras unas radiografías, me diagnosticaron una fractura por arrancamiento peroneo, esguince de grado IV. Esto fue debido a que el pie rotó internamente más de lo debido y el ligamento se elongó todo lo que pudo pero al no conseguir frenar el movimiento, tiró del peroné hasta arrancarlo, momento en el cual paró. Deciden ponerme una férula hasta 5 cm por debajo de la rodilla, reposo absoluto en cama, Clexane (heparina) y Enantyum (aintiinflamatorio). Ya dejan entrever que esto es para largo, pero no dan fechas demasiado concretas, se habla de meses.
Primeros días
Me centraré más en la parte física, porque evidentemente la psicológica cualquiera se la puede imaginar: tristeza, mala leche, frustración… Tras conseguir unas muletas la situación mejora (antes tocaba moverse a la pata coja y en una silla con ruedas, la típica de oficina), pero los viajes son: a la cama, al baño o al salón a comer. Lo mínimo. Dormir por la noche es una auténtica odisea los primeros días, ya que solo existe una posición para dormir y el resto del cuerpo empieza a molestar debido a las extrañas posturas. Ir al baño e intentar hacer lo que la madre naturaleza pide requiere también su técnica. Se ponen unos muslitos y rodillas de alucinar con tanto hacer fuerza levantándose. El pie pasa de rosita a negro al levantarse.
Lo mejor es irse a la idea de que este proceso con férula se va a ir a los dos meses y medio o tres fácilmente, así que hay que ir consiguiendo provisiones de series, libros, juegos o lo que sea. De vez en cuando es bueno mover los dedos del pie inmovilizado y acostumbrarse a los pequeños espasmos que tiene a veces la pierna y que provocan que el tobillo se mueva dentro de la férula (si se ha ido desinflamando, podréis ver todas y cada una de las estrellas en pleno día, por mucha medicación que llevéis).
Primer control (a los cuatro días)
En mi caso ha tocado una cita con el traumatólogo a los cinco días, más que nada por temas del seguro deportivo. Ha servido para salir de casa (el viaje en coche puede ser muy divertido si medís dos metros y apenas entráis en los asientos) y que el médico aclare el proceso. Tras comprobar que a priori ligamentos y resto de huesos están en buen estado, muestra dónde está la fractura y ya avisa: esto es serio, no te muevas mucho. Pongo un par de imágenes por si alguno tiene curiosidad y llega aquí para ver un poco más sobre la fractura de peroné.
Tras ver la primera indica que hasta dentro de cuatro semanas no habrá una radiografía de control. Luego ve la segunda, resopla y dice que mejor seis semanas y ya se hablará. A pesar de que la pierna se mueve dentro de la férula, piensa que lo mejor es que permanezca así durante dos semanas más, antes de ponerme una que esté más ajustada (cosa que causa dolor, el pie baila un poco dentro y el tobillo no lo perdona). Ahora toca hacer tiempo hasta volver de nuevo.





